miércoles, 17 de diciembre de 2008

literatura tecnológica


Este blog

Cuando llevo tiempo sin añadir una entrada, siento el impulso de escribir cualquier cosa. (Siempre escribo cualquier cosa, la diferencia está en que las otras veces la "cosa" se impone por sí misma, mientras que en este caso, lo que se impone es añadir una entrada) y entonces, como esta "cosa" no está fundamentada (¿fundamentada? nunca están fundamentadas las cosas que escribo aquí, su único fundamento es que en su momento no me planteé ninguna razón para añadirlas) me surge la cuestión del absurdo de escribir aquí. ¿por qué?¿para qué?¿para quién?

En un libro sobre programación concurrente aparece una cita que al parecer procede de un texto escrito en Babilonia en torno a 2500 antes de Cristo, decía algo así: "debe estar acercándose el fin del mundo, los niños ya no obedecen a sus padres y todo el mundo quiere escribir un libro", pues eso, debe ser que está próximo.

Es sorprendente la cantidad de gente que escribe blogs. Hay unos que tienen un uso explicable, alguien lo usa para comunicarse con otro: los hijos que viven en Canadá ponen las fotos de sus hijos para que los abuelos que viven en Nueva Zelanda puedan verlos; un tío que vive en Australia trata de convencer a un amigo suyo que vive en España, y que se llama Pepe, para que vaya a vivir allí. Y hay otros que tienen un serio propósito de divulgación de su "obra". No tienen ningún escrúpulo en llamarse a sí mismos poetas o escritores en general y desean, necesitan que otros lean sus escritos. Hay muchos que quieren comunicar, sinceramente, sus conocimientos a otros, creen saber algo que los otros no saben y se sienten mejor consigo mismos comunicándolo.

No me encuentro en ninguno de estos casos. Ni tengo conocimientos especiales, ni quiero comunicar nada particular, ni me considero escritor ni nada de nada. Entonces ¿por qué tengo un blog? No soy un innovador, así que una de las razones, pero no la fundamental, es: porque otros lo tienen y yo he pensado que yo también podría llevar uno. También tengo una historia, es decir, ya escribía de antes, en eso que se llamaban "listas de distribución", y también montamos el otro y yo una revista que se llamó "La mirada del ángel". Y aún antes de eso tenía unas libretitas en las que escribía estas mismas tonterías que escribo aquí, o las correspondientes a la edad en que las escribía - además del recuento de pajas de la semana - y aquellas sí que no las escribía para nadie o más bien las escribía para recordarme en el futuro, para que en el futuro pudiera leerme y decir ¡qué afortunado soy que he cambiado!, que en esa época me sentía bastante infeliz en términos generales. Tal vez esa sea una de las razones para escribir. Recordarse a uno mismo en el futuro. O tal vez fijarse a uno mismo. Es decir, escribir sería una manera de fijarse, de concretarse, de volverse más preciso.

Pero es que lo hacemos aquí, para que todo el mundo que quiera nos vea. Es como tener en el baño una gran cristalera que da para la calle mayor. ¿A qué viene este ansia de exhibicionismo? ¿Por qué necesitamos que otros nos vean?

Alguna vez elaboré una teoría acerca del ser que venía a decir que la medida del ser, -la medida en términos numéricos-, sería el número de personas que nos conocen, que saben que existimos. El placer de ser famoso radica en sentirme más ser que otro que es un completo desconocido. Da igual la razón por la que seas famoso, los famosos no están orgullosos de las razones por las que son famosos, sino de ser famosos. Tan importante se siente una marujilla de esas de programas del corazón como un premio nobel. En ese sentido los blogs buscarían sumar a nuestro ser. (en el caso de los blogs la medida del ser son los lectores y más precisamente, los comentaristas)

Bueno, es una teoría. Faltaría saber por qué queremos ser más de lo que somos, por qué no nos basta con nuestro ser físico. También ahí tengo una teoría, la teoría de la salvación. Si en algún momento ocurriera una catástrofe y hubiera que elegir a unos pocos para ser salvados, ¿nos elegirían a nosotros? ¿tenemos valores para ser escogidos? Creo que la lucha cotidiana por la vida consiste en atribuirnos esos valores, verdaderos o no. Necesitamos sentirnos más importantes que los otros en todo momento, para sentirnos a salvo o mejor para sentirnos "salvables". El que no se siente nada, el que se siente el último mono sobre un montón de estiércol nunca lo dice con ese orgullo que lo dice el personaje de esa película (
Jonás, que tendrá 25 años en el año 2000 (Alain Tanner)

Jonás, que tendrá 25 años en el año 2000 (Alain Tanner)

).

Queremos ser conocidos. Queremos que todos sepan de nosotros. Y queremos también dar una imagen de nosotros. ¿por qué?. Con la exposición de los libros que leo, de la música que escucho, de mis opiniones y de mis vídeos quiero dar una imagen de mí que me gustaría que fuera yo. Esa imagen que doy de mí es, en mi caso, una imagen que yo creo que es buena. Nadie trata de denigrarse conscientemente a sí mismo si no es un enfermo - y los hay, muchos, como niños pequeños rebeldes que no conciben otra forma de reclamar atención que denigrándose, puesto que tratando de hacerse valer no lo han conseguido. Claro, al decir "que yo creo que es buena" doy la clave donde no puedo engañar, seré o no así pero al menos puede deducirse algo de mí a partir de lo que creo que es bueno o creo que es malo y uso como representación de mí. (no es tan fácil, claro, quien quiere mentir tiene muchos recursos, quien quiere decir la verdad sólo tiene uno).
conclusión
Así que los tipos como yo escribimos aquí para darnos a conocer, para que alguien nos tenga en cuenta en sus pensamientos y nos de valor (aumente nuestro ser) y por supuesto, valor positivo, es decir que nos quieran y que nos consideren "necesarios" es decir, "salvables".
epílogo
Ya tengo una razón justificada para escribir aquí. Ahora sólo me falta contenido. Resulta evidente que no hay una justificación clara para añadir nada aquí. Con estas motivaciones, cualquier cosa que mi iniciativa decida volcar es válido para este propósito. Este blog pretende ser una representación de mí, una representación mítica en el sentido de que destaco mis valores, mis méritos en forma de..., exponiendo mi ... no sé exactamente cómo definirlo... (unos confían en su capacidad informativa, otros en sus conocimientos técnicos, otros en su habilidad poética o artística)...
la miscelánea que aparece aquí sólo puede ser descrita como mi "sensibilidad ante el mundo" cómo percibo yo el mundo. Creo que en esencia esto vendría a ser este blog.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Un experimento metodológico

Igual que el universo no sabe, no puede saber nada, de lo que está más allá de sus propios bordes, yo no puedo saber nada de lo que está más allá de mis percepciones y de mi imaginación. Limitándonos al simple hecho de hacer cosas, hay muchísimas cosas que no hago porque sencillamente nunca me he imaginado haciéndolas y nunca se me ha ocurrido que esté a mi alcance tal posibilidad. De repente un día tengo una revelación y entonces todo un mundo nuevo se me abre. Un mundo nuevo que siempre ha estado ahí, que para los otros es tal vez una situación ya cotidiana y sin interés, y que para mí se me revela como las famosas zonas en blanco de los mapas del siglo diecinueve.

Pienso mucho en esto y me angustio pensando la cantidad de experiencias que dejo de disfrutar sencillamente porque aún no ha ocurrido esa azarosa "revelación" que me las desvele como posibilidad. Esta es la razón que me ha llevado a elaborar un método que propicie esas revelaciones, o más bien, que las sustituya, porque un método evita el azar y va directamente. Es cierto que el resultado es menos artístico, más profesional, un atributo que a mí particularmente me provoca malestar, pero efectivo, produce un resultado en el momento en que uno lo desea.

El método no es nada del otro mundo, como por otra parte lo son todos los métodos, una cadena de trivialidades que llevan a la solución del problema con tal que se apliquen ordenadamente. Pues bien, si el objetivo es tener una experiencia que yo no tendría nunca, sencillamente porque yo nunca la habría imaginado (no porque la experiencia sobrepasara todo hecho imaginativo, sino sencillamente porque no habría caido en el foco de mi imaginación y permanecería en la sombra por más trivial que fuese), tendría que empezar por imaginar qué es lo que no me imagino nunca haciendo, aunque haya pensado en ello alguna vez, y hacerlo. Como yo soy muy rijoso y este es precisamente el origen de muchos de mis momentos angustiosos, imagino por ejemplo que no me veo acercándome a una chica y tratando de entablar relación con ella de forma intencional - soy extraordinariamente tímido, por lo que mis relaciones sexuales, satisfactorias por otra parte, se limitan a lo que mi mano derecha pueda hacer por mí - así que el punto de partida es forzarme a acercarme a una chica y ver qué pasa.

Estaba en el Tagoror con un amigo, era jueves y nos estaba permitido tomarnos unas cervezas y comer como romanos. Una muchacha, no jovencita, entra en el bar completamente sola y se sienta a una mesa próxima a la nuestra. Se pide una cerveza y se enciende un cigarrillo, ademanes seguros e insinuantes. Ambos convinimos en que la mujer esperaba. Yo apostaba a que la espera era en abstracto, mi compañero estaba seguro de que un hombre aparecería en cualquier momento. Naturalmente el deseo por aquella mujer me surgió al instante, y muy poco después la desesperanza de conseguirla. Intercambiamos algunas frases sobre sus cualidades y luego continuamos con nuestros temas habituales, aprovechando cualquier pausa para echarle un nuevo vistazo. En mi subconsciente, la reflexión de arriba estaba siendo revisada nuevamente y tras un rato de conversación distraída, algo en mi interior hizo click. Contrariamente a mis hábitos, inimaginablemente, diría, me levanté y me acerqué a la mesa de la mujer.

"Disculpe, me gusta usted, y me preguntaba si tendría posibilidad de acompañarla durante un rato tomándonos unas cervezas y fumándonos uno de sus cigarrillos". Las palabras salían de mi boca casi al dictado de un apuntador. Ella me sonrió y de alguna manera admitió que mi hipótesis de espera abstracta era correcta. Me senté y hablamos. Ella expuso temas en los que yo nunca había ni pensado, pero traté de seguirle la conversación con soltura. Al cabo de un rato mi amigo se despidió - admirado de mi iniciativa - y yo, jamás lo hubiera hecho en otra circunstancia, lo dejé ir.

Continuamos hablando la mujer y yo. Era fácil, ella tenía un caudal infinito de ideas vanales que exponerme y yo no soy mal oyente. Para no aburrirme me entretenía en la contemplación de sus rasgos, evitando en lo posible aquellos que no me resultaran atrayentes. Sus labios por ejemplo, carnosos y amplios, me estimulaban muchísmo. El maquillaje le daba a su tez una tersura homogénea que también resultaba muy agradable y unos ricitos le decoraban las orejillas con mucha gracia. Cuando podía escabullirme de su mirada, bajaba mi vista hacia sus pechos que se me mostraban con generosa cortesía gracias al amplio escote de su vestido. Tras un rato de conversación ella propuso que nos trasladáramos al Mendizábal, un lugar al que yo nunca hubiera entrado por lo cual acepté encantado. Graciosamente, al salir del Tagoror ella me tomó de la mano y yo deseé tomarla de la cintura. Jamás me hubiera atrevido así que allá fue mi brazo, que se prendió en esa deliciosa curvatura y la atrajo hacia mí. Así accedimos al pub, apelativo horrible que nunca se me ocurriría aplicarle a ninguno de los locales de ocio nocturno que tengo por costumbre visitar.

Como en la cafetería había pagado yo las cervezas, ella se ofreció invitarme a un wisky, nunca bebo alcoholes destilados, así que acepté. Mientras bebíamos, un poco apartados de la zona donde la gente se revolvía al ritmo de la música atronadora, ella se cimbreaba mirándome fijamente, me sentí incómodo pues no me gusta bailar en absoluto, la tomé de la mano y la llevé al centro de la sala y comencé a moverme como un esqueleto descoyuntado. Sentía una espantosa vergüenza pero no lo dejé traslucir y actuaba como si esa fuera mi forma de bailar personal e intransferible, lo que me caracterizaba como persona.

Para superar mi timidez suelo beber bastante, en circunstancias habituales, cerveza, pero en esta ocasión no probé más alcohol. Ella en cambio sí que lo hizo y en algún momento se echaba en mis brazos con ansia, más poseída del whisky que del deseo. Jamás me aprovecharía de una mujer bebida, no tanto por respeto como por escrúpulos, es el asumir la desesperación como una razón válida de acción. Eso fue lo que hice en consecuencia, en tanto ella me lo permitía exploraba partes de su cuerpo que un cirujano tendría dificultades en alcanzar. Debí ser efectivo, situación que jamás había experimentado, si no hablamos de mi mano derecha, en cuyo caso es ella la que, consecuente a sus costumbres, fué efectiva, el caso es que la mujer insinuó, aunque gritándolo para hacerse oir entre tanto estruendo, que fuéramos a su casa.

Reconozco que un látigazo de pánico me recorrió el cuerpo, y acepté. Con alguna precipitación ella tiró de mí fuera del local y yo la seguí, por un instante, un punto sumiso, pero luego empujándola yo por la cintura y llegando a alzarla del suelo para sacarla en brazos a la calle. Ella se sintió algo sorprendida y yo terriblemente cohibido razón por la que la besé, un poco precipitadamente tal vez.

Tomamos un taxi y ella dio su dirección. Durante el trayecto intentó desabrocharme la bragueta bajo la atenta mirada del conductor a través del espejo retrovisor. Jamás me habría atrevido por lo que decidí ayudarla y me la bajé yo mismo. Aquí ya no entraba en juego mi voluntad y por más que ella jugueteaba con mi pene el muy rebelde se negaba a expresarse convenientemente.

Por un momento temí que todo hubiera terminado, pero me lancé yo hacia su sexo y la distraje un rato de sus manipulaciones. El taxi llegó a su destino cuando los suspiros hacía rato que clamaban la evidencia. Le pagué al taxista mientras ella exigía que no me detuviera. La saqué del taxi a rastras y nos acercamos al zaguán de su casa. En la cristalera advertí que aún tenía el miembro colgando por fuera de la bragueta y, increíblemente absurdo, exhibía una erección mastodóntica. No suelo exhibirme como un macho cabrío, por lo que llamé su atención sobre el asunto. Quedó tan encantada que allí mismo, ante la puerta abierta del zaguán, se arrodilló frente a mi y comenzó a hablarle al micrófono, como quien dice - nunca uso este tipo de expresiones elisivas. Siempre he temido ser eyaculador precoz - mi mano derecha, a ese respecto nada me reprochó nunca - así que procuré pensar en otra cosa. Pero luego decidí que me quitaran lo bailado y me dejé ir, lo que, al parecer, a ella la tomó por sorpresa.

Se alzó del suelo escupiendo, pero antes de que dijera nada y venciendo el asco ante mis propios humores la besé con calor, la volví a alzar del suelo y le pregunté a qué piso íbamos. Entré en el ascensor con ella en brazos y cuando llegamos a la puerta de su casa se había dormido, con la cabecita en mi hombro. Comenzó a entrarme ese hilo de ternura que mi sentimentalismo tan acostumbrado me tiene, por lo que la desperté bruscamente, y le pedí la llave. Estaba claro que lo propio sería que la dejara acostada en la cama y me marchara, pero me entretuve en desnudarla y juguetear con ella un rato. Hasta aquí llegó mi método, más allá decidí que era entrar en el ámbito de lo delictivo. Así que la arropé y me marché.

Resulta evidente que, para cualquiera con un poquito más de experiencia vital que yo, esto que he contado apenas es un poco más audaz que ir a comprar el pan a otra tienda distinta de la habitual. Para mí ha sido un auténtico paseo por los anillos de Saturno. Y me ha enseñado muchas cosas, entre ellas que mi mente es un campo lleno de vallas que hay que estar saltando constantemente si uno quiere disfrutar del espacio de la vida. Creer que las vallas están ahí por imperativo natural para limitar nuestro paso es ovejarse.

Bien, ahora ya tengo este conocimiento. ¿Qué haré con él?

lunes, 1 de diciembre de 2008

¡Consumid, Consumid! (Consuman, consuman)

Este es el mensaje que hace unos meses emitió a sus correligionarios nuestro bienamado presidente y es el mensaje que acaba de emitir el futuro bienamado presidente de los EEUU(escuchado hoy en RNE). Literalmente lo que está diciendo es: "comprad televisores de plasma, no importa que ya tengáis uno en cada uno de vuestros cuartos, tírenlos a la basura y compren unos nuevos para reactivar el mercado. Tiren a la basura su coche y compren un nuevo automóvil, son mejores y están más baratos, no importa que la mayor parte de los problemas medioambientales que sufre hoy el planeta se deba al exceso de parque automovilístico, no importa que las ciudades estén saturadas de tráfico y cada día hayan atascos que duran horas, no importa que la mayoría de las muertes de los países occidentales se deban a accidentes de tráfico, compren coches porque eso es lo que necesita el mercado, compren consolas, compren, compren y cuanta más basura innecesaria compren mejor para el mercado, sólo así saldremos de la crisis."

Suena demagógico, pero es exactamente eso lo que nos dicen. Es necesario reactivar el consumo, da igual la necesidad. El mensaje no es "compren lo que necesiten", no, el mensaje es compren, ¡COMPREN, COMPREN! La palabra pierde sentido de tanto repetirla. El absurdo es tan grande que hay que seguir con el absurdo porque es imposible que haya nada más que el absurdo.

Así empieza el segundo tomo de "La decadencia de occidente", de Spengler:

Contemplad las flores en el atardecer, cuando al sol poniente se van cerrando una tras otra. Una desazón, un sentimiento de misteriosa angustia invade el ánimo ante esa existencia ciega, somnolienta, adherida a la tierra"

aunque Spengler no continúe así, esa existencia ciega, somnolienta, adherida a la tierra (al materialismo diría Guenón) somos nosotros.

Y todo esto al mismo tiempo que en Bombay los terroristas vuelven a arremeter contra Occidente. ¿Cuáles son sus razones? ¿No podría ser gente desesperada tratando de defenderse de este inmenso absurdo? Tal vez sean unos simples fanáticos religiosos, pero yo los veo como un símbolo: algo, en alguna parte al menos reacciona, aunque sea una reacción tan absurda como la nuestra.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Barrios

En mi mediocridad, me gustan los paisajes cotidianos, los gustos corrientes, las bebidas calientes y amargas. Todo el mundo tiene en la retina la tour Eiffel, pero a mi me interesa más cómo lucen las fachadas de la Rue Monttesuy. ¿Y qué me dicen de la Square Rapp, cruzando la avenida Rapp, que no parece dar a ninguna parte? En fin, me temo que sólo le sacaría una única foto a la Tour Eiffel, ya habrían millardos de fotografías mejores que la mía, pero yo sería el único visitante de París que tendría una foto del cruce entre la Rue Edmon Valentin, la Rue Dupond des Loges y la Rue Sédillot. Sí, mis amigos se aburren mucho mirando mis vídeos de vacaciones.

Un paseo por escaleritas y las chumberas, mira tú.


Las uvas son un regalo.

(PostData: es verdad, desde París no se ve Fuerteventura.)

jueves, 27 de noviembre de 2008

Oda a la crisis y el paso del tiempo

Treinta años después (y ya cumplo tres adolescencias) llegué en bicicleta a aquel bar, al que en mi adolescencia íbamos en familia a comer carne de cabra algunos domingos. Los coches aparcaban al borde de la carretera y algunas veces, por la lluvia, quedaban enterrados en el barro y había que ayudarlos a salir a empujones. Este trabajo lo hacíamos principalmente los chiquillos mientras los padres, alejados convenientemente, asesoraban al atribulado conductor.
Era domingo, pero el bar estaba vacío; uno o dos viejos en una mesa, los estropeados sombreros colocados sobre el asiento de una silla cercana. La puerta del comedor entreabierta dejaba ver las sillas bocabajo sobre las mesas.
Le conté al dueño mi recuerdo de otros tiempos y le dejé entrever la tristeza que me transmitía ahora el local, pero él no me siguió el juego. A veces las cosas han ido mejor y otras veces las cosas han ido peor. No crea que este es uno de nuestros peores momentos, vino a decir. Se oía el cacharreo de alguien en la cocina.
Mi apunte de tristeza se desvaneció y sentí aquel lugar como una roca en medio del oceano. Me tomé otra cerveza admirando los posters cagados de moscas y de tiempo de las paredes. Pagué las dos cervezas y el hombre quiso invitarme a una tercera que rechazé amablemente señalando la bicicleta.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Amanece, que no es poco

Y para demostrarlo, el Capitan Nombrete y su grumete Cacaculo han enviado desde las lejanas islas este vídeo que lo confirma. Estos dos intrépidos marineros han viajado por todo el mundo en un destartalado barcucho que robaron del desguace del puerto de Marsella. Han afrontado galernas, tifones y calmas chichas a mansalva. Han sufrido el hambre, la sed y la melancolía. Y han sido felices a ratitos. Algún día se contará su historia.

lunes, 17 de noviembre de 2008

El segundo capítulo

Después de que la madre lo dejara encerrado en el cuarto por no saber escribir como los demás y de que se pusiera a escribir en su extraño alfabeto y con su tinta manufacturada, extraída de zumillo que desprendían los lagartos al irse desgastando con la lluvia, en un rasgón de camisa blanca que había encontrado colgando de un árbol, Alfanhuí recordó al gallo de la veleta y fue a ver cómo estaba.
Arrugado en torno al carbón con la boca torcida, el gallo le pidió que por favor le sacara el carbón y lo enderezara, y que a cambio le enseñaría muchas cosas. Así lo hizo Alfanhuí y el gallo, que era muy charlatán, cumplió también su promesa. Hablaban día y noche Alfanhuí y el gallo de la veleta y Alfanhuí aprendió muchas cosas sobre colores que el gallo sabía, como por ejemplo cómo recoger y usar el rojo del poniente.
Se entusiasmó mucho Alfanhuí con lo que el gallo le contaba e ideó una aventura. Una mañana, armados con calderos y sábanas se escaparon de la casa por la ventana del cuarto rumbo al horizonte de aquella ventana. Cuando llegaron esperaron que anocheciera y vieron cómo a medida que se ponía el sol el aire se iba llenando de una humedad rojiza que al poco lo cubría todo y casi no dejaba ver. Entonces, a una indicación del gallo, Alfanhuí extendió las sábanas al aire y la sacudió y la sábana quedó impregnada de aquel jugo. Luego escurrió la sábana en un caldero y volvió a repetir la operación. Tenía que darse mucha prisa porque el sol seguía poniéndose y todo se volvía cada vez más oscuro hasta que la niebla roja se retiró y quedó la noche limpia. En los calderos borboteaba un líquido rojo como de sangre.
Cuando volvían a casa, ya amanecido, pasaron junto a un río y Alfanhuí aprovechó para lavar las sábanas en él. El agua, al contacto con las sábanas se impregnó del rojo que se fue corriente abajo e iba madurando todo lo que tocaba. Una yegua preñada que pastaba en la orilla bebió un sorbo de agua y al pronto todo el color se le fue al feto y quedó ella transparente como si fuera de cristal con la burbujita de la placenta y el feto en su interior de colores intensos. La yegua se echó al suelo y abortó el feto aún envuelto en la placenta, entonces el gallo de la veleta se acercó y con el pico rompió la bolsa. El caballito, con mucha debilidad porque todavía no estaba hecho del todo trató de ponerse en pié un par de veces hasta que por fin lo consiguió y fue tras su madre a la que ya se le veía blanquear la leche en las ubres de cristal.

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Resumen del 2º Capítulo de "INDUSTRIAS Y ANDANZAS DE ALFANHUÍ" de Rafael Sánchez Ferlosio.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Andersen

Sí, me llevo un libro al baño.
Ayer me llevé uno de cuentos infantiles, de Andersen. La historia trataba de una figura de porcelana, joven con paraguas, que amaba y era correspondida por otra figura de porcelana, un deshollinador. Estaban situados sobre una mesita frente a un gran armario.
Junto a ellos había un enorme chino que movía la cabeza, no sé por qué se presuponía que el chino era el abuelo de la muchacha. En el armario, además de muchas volutas y animales tallados, presidía un gran demonio con patas de carnero y cara de muy mala leche.
El demonio se fijaba en la joven con paraguas y le pedía su mano al chino, el chino, respondía que sí inclinando la cabeza, pues le parecía que el que el demonio estuviera hecho de buena caoba era un mérito mayor que el de ser de frágil porcelana, y la muchacha, temerosa, le suplicaba al deshollinador que se fugara con ella. Éste, naturalmente, propone la estufa como vía de escape y por ahí se escabullen. Después de atravesar el tubo alcanzan la salida por la chimenea, pero ya es de noche. La joven se asusta de los espacios tan amplios y desiste de su idea de escapar. Así se lo expone al deshollinador que, complaciente, la guía otra vez hacia el agujero y la ayuda a bajar.
Cuando llegan abajo se encuentran con que el chino ha caído al suelo y se ha roto en pedazos. Lo reparan, pero para que no se le caiga la cabeza la fijan con una grapa, así que ya el chino no puede moverla como hacía antes. Desde entoces cada vez que el demonio le conmina para que le conceda la mano de la muchacha, el chino se queda mirando fijo sin responder.

martes, 11 de noviembre de 2008

Ivan Feodorovitch

Lo que atormenta a Iván Feodorovitch es que él mismo ha tenido el impulso de matar a su padre. Y, tal vez a causa de ese impulso propio, no ha sentido ninguna repugnancia de atribuirle a su hermano el crimen. Sin embargo duda, a causa de su conversación con Smerdiakov. En su interior casi está convencido de la culpabilidad de éste, pero entonces habría cometido una traición terrible culpando a su hermano para liberar su propia culpa.
Así es Iván, el intelectual de la familia. A esto se le une el hecho de que esté enamorado - por más que se niegue a admitir ese sentimiento - de Katerina Ivanovna, la cual, correspondiéndole en sentimiento, no puede entregársele a causa del absurdo compromiso que ha contraido - a título personal, con el rechazo explícito de éste - con Dimitri.
Dimitri es en realidad como un niño que no comprende muy bien todo el follón que se ha armado entorno a este equívoco. Se diría que aún confía en que mañana - el día del juicio - se resolverá todo, pedirá perdón a Grigori y cumplirá una pequeña condena en Siberia para después marchar a América junto a su Gruchineka. Todo el mundo le cree culpable, lo que no quita para que todo el mundo le crea también simplemente un buen muchacho sin auto control.
Alexei... ¡Ah! Alexei es un santo que va de uno al otro recibiendo sus atormentadas tribulaciones como un nuevo cristo.

(todo esto es únicamente para poder escribir esos maravillosos nombres rusos)

lunes, 3 de noviembre de 2008

Platón, Guenón, Spengler

Me gusta la idea de que lo que somos y la realidad que vivimos y que creemos que es “el todo” no es más que la sombra de otra realidad superior.

Esta creo que es la idea apuntada por Platón con el mito de la caverna (nunca he leído esa obra de Platón, para ser exactos sólo he leído El Banquete) y que las civilizaciones posteriores han trivializado para convertirla únicamente en un modelo del pensamiento, cuando, me atrevería a sugerir, en lo que pensaba Platón cuando la exponía se aproximaba más a lo que yo apunto que a establecer meramente ese modelo.

Creo que René Guenón, que se queja de cuánto hemos descendido – se refiere al Hombre en general - en el conocimiento del “Conocimiento”, opina de esta manera - aunque tampoco se hacía muchas ilusiones con los griegos y su excesivo interés por la naturaleza-, pues él (al que le atrae mucho las filosofías de la India) piensa que “El Hombre” ha atravesado por una serie de eras cada una descendiente (en el sentido explícito de bajar) de la anterior, tal una caída, desde el espíritu hacia la materia. Esa primera era, mucho más vasta que nuestra pobre y limitada realidad por infinita que sea.

Spengler me daría o no la razón en mi opinión sobre lo que pensaría Platón cuando concibió su teoría. Para Spengler, a un ciudadano de nuestra época le resulta prácticamente imposible comprender a Platón en su verdad, y todo lo más que es capaz de hacer es trasladar el envoltorio de las reflexiones de Platón a nuestra época y envolver con él unos conceptos que realmente pertenecen a nuestro tiempo.

Volviendo a Spengler, considera éste que nuestra época, llamada por él Fáustica en honor a Goethe, al cual se remite en muchas ocasiones (otra gran laguna en mi conocimiento), está determinada por una tendencia hacia el infinito. Sin embargo observo que en la definición de verdad propia de nuestro tiempo es determinante el concepto de “cadena causal” (una verdad sería un hecho cuya cadena causal – de causas y efectos – es indiscutible) lo cual se me asocia con atadura, que igualmente se me antoja contrario a infinito. Quiero decir que nuestro tiempo en efecto pretende abarcar el infinito, pero extendiendo los límites de la naturaleza conocida, mientras que, otras épocas – como la época mágica que nos precedió – directamente concebían ya la realidad como infinita tan sólo limitada por Dios, de la cual la naturaleza sólo era una parte.



La decadencia de Occidente. Oswald Spengler

La crisis del mundo moderno. René Guenón

La República. Platón

jueves, 30 de octubre de 2008

Pena Capital

Ayer comentaban por la radio los resultados de una encuesta acerca de la pena de muerte y se decía que un tanto por ciento (3 ó 30, no me acuerdo) estaba de acuerdo y que había un mismo tanto por ciento que no estaban de acuerdo, y que luego, el resto de los que sabían o al menos contestaban, estarían dispuestos a admitirla en determinadas circunstancias. (no es que sea un resumen muy riguroso, no)
No sé a santo de qué se realizó esa encuesta, pero decidí contestarla mientras iba conduciendo.
En efecto, me dije, yo estoy a favor de la pena de muerte. Todos los días, en el trayecto de casa al trabajo y luego de vuelta del trabajo a casa condeno a muerte a más de uno. Y además no me limito a una muerte piadosa con drogas paralizantes, no, mis ejecuciones son sumarias e incluyen desmembramientos, insersión de partes del automóvil astilladas en zonas vitales del cuerpo - el volante incrustado en las orejas, los testículos aplastados contra la tapa del delco (?)- y cosas así. Es cierto que me limito a lanzar al aire el deseo y a esperar que el destino lo cumpla. Pero el deseo, que es lo que cuenta, está ahí.
Luego he comprendido que la pena de muerte es algo muy serio para dejarlo al albur de un acceso de ira y que siendo como soy igual a todos los hombres, dejar en manos de cualquier hombre la decisión de matar a otro porque considera que el otro es un hombre malo ("coño, padre, y ¿por qué hizo usted eso?", "¡Ah!, pues porque era muy mala"-Amanece que no es poco) es demasiado peligrosa. ¿Quién no conoce a un cabrón malvado que merece la muerte?, tal vez alguien esté pensando en nosotros al hacerse esta pregunta.
En resumen, que, en efecto, hay mucho cabrón suelto que se merece la muerte. Pero el asunto está en que a veces no son menos cabrones los que se erigen con el derecho de decidir quién merece la muerte y quién no. Si de lo que se trata es de matar, pues bueno, pues no importa mucho. Pero si de lo que se trata es de justicia, todavía la humana dista mucho de serlo, y cuanto menos perjuicios cause, mejor.

martes, 28 de octubre de 2008

Los hermanos karamazov

Estoy leyendo "Los hermanos Karamazov", de Dostoievski. Hace mucho tiempo vi una película americana en la que Yul Brynner hacía de Dimitri. Me emocionó mucho el padre humillado por Dimitri delante de su hijo y decidí que algún día leería el libro. Ahora estoy en esa parte del libro:

Alexey, que va camino de la casa de la Khokhlalova, se tropieza por el camino con una pandilla de chiquillos que apedrean a otro. El otro se defiende fieramente. Alexey se pone de su parte, y sin embargo, cuando el chiquillo le reconoce como uno de los Karamazov, le arroja una piedra que le golpea en el hombro. Aún así, Alexey que es un sant0, va tras él para ayudarle cuando una pedrada de los contrincantes le pega en el pecho y el niño huye llorando.
Al aproximarse al chiquillo, este le rehuye, y en un momento de despiste le muerde en un dedo. Alexey no comprende por qué el niño le tiene tanto resentimiento.
Cuando llega a casa de la Khokhalova se entera de la razón. Dimitri, en un rapto de furia por una determinada razón, agarra al padre del niño por la barba y lo arrastra por la calle. El niño, que se encontraba junto a su padre en ese momento, observa el humillante espectáculo y suplica a Dimitri que deje de maltratar a su padre, pero Dimitri le ignora. A causa de la humillación pública de su padre el chiquillo es vejado en el colegio.
Alexey, obedeciendo a Katerina Ivanovna, visita la casa del niño para llevar un donativo a la familia que es muy humilde y ella, como prometida de Dimitri, se siente responsable de su desgracia. Allí se encuentra con un espectáculo desolador: una mujer loca, una hija tullida, y otra hija amargada que debe cargar con el peso de la familia. El donativo, que al principio parece ser aceptado, es rechazado con orgullo. La verdadera losa que pesa sobre la familia no es la pobreza sino la humillación.
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Me sorprenden los monólogos en esta escena, sobre todo el de la madre, pero el del padre también mientras habla con Alexey fuera de la casa para que el niño no sea testigo. Son monólogos completamente esquizofrénicos, sin sentido que desvarían de un tema a otro, pero desgranando a gotas el contenido significativo. Algo debe gustarle a Dostoievski este tipo de expresiones, pues también a Feodor Paulovich, en una de sus borracheras le hace desvariar de esa manera.
La descripción de las condiciones de vida de la familia es desoladora, pero aún así queda patente que el mayor dolor es la humillación infligida por Dimitri. Sobre todo es enternecedora la relación del padre con el hijo: el sufrimiento del hijo por lo que le ha ocurrido a su padre y el sufrimiento del padre por el padecimiento del hijo.

lunes, 13 de octubre de 2008

Textos difíciles

A veces, el "sentido" de un texto no está en el significado literal de las palabras o frases que lo componen. Uno tiene la impresión de que allí no dice lo que dice, sino otra cosa. A veces, a menudo, lo que dice no tiene ningún significado que uno pueda explicar con una razón de lector de artículos científicos, albaranes o prospectos.
A mí me pasa mucho con Cesar Vallejo. Nunca he comprendido lo que dice, pero a veces me quedo con una impresión de entender el "sentido" de aquello. Tal vez es una forma de comprensión equívoca, una sensación de comprender sin comprender realmente. Es como en los sueños donde las cosas son porque uno les aplica ese ser pero en realidad son otra cosa.
Pero hay otras veces, muchas otras veces, en que no comprendiendo lo que dice el texto, tampoco me llega ningún "hálito" de entendimiento procedente de él por más veces que lo lea. Me asalta la sospecha de que en realidad sea un texto engañoso, falso, presuntamente poético sin serlo, adoptando sólo el aspecto exterior, sin albergar interiormente ninguna esencia.
Como soy un tipo inseguro, lo que hago en estos casos es poner cara de deleite, afirmar al aire varias veces, murmurar lo bién que escribe este hombre, y olvidarlo ipsofacto.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Una llantina tonta

Ahora tengo un virus que al pinchar en google uno de los resultados de búsqueda, me lleva a otro completamente distinto, generalmente con publicidad. He intentado eliminarlo y no he podido. Me ha entrado el pánico y por un momento he imaginado un futuro en el que esa es la norma:

andas por el ciber mundo como por una selva, siempre temeroso de que tras cualquier cortina de lianas, desde cualquier enmarañado seto, te salte una tia en pelotas que te obliga a mirarla y te invita a que pagues para seguir mirando mas, o peor un señor que te amenaza con un virus y te tranquiliza mostrándote el antivirus que puedes utilizar, si lo compras, para quitártelo de encima.

De repente me han entrado ganas de tirar el ordenador a la basura y no volver a entrar en internet. He pensado que la única forma de librarse de esos peligros, de tener que estar siempre al acecho, con el escudo levantado, es no poseer nada, no participar de los juegos sociales. Eso significa aislarte. No mirar internet, para no ser víctima de estos abusos, no tener correo para no recibir constantes spams, no mirar la televisión para no ser masacrado por la publicidad. Pero también no conducir para no ser víctima de conductores agresivos, no salir por las noches para no ser víctima de borrachos agresivos, no poseer demasiadas cosas para no ser víctima de la envidia agresiva.

Se harta uno de tener que estar siempre a la defensiva, se cansa uno del miedo constante, de evitar la espontaneidad que cualquiera podría aprovechar para agredirte de alguna de las maneras.

Pero, ¿qué coño mueve a la gente a joder al otro? ¿Por qué está el youtube lleno de videos de imbéciles agrediendo a gente despistada? ¿Y sobre todo por qué consideran que eso es gracioso y digno de mostrar a todo el mundo?

No comprendo a la humanidad. No comprendo a la gente. Hoy alguien contaba un relato sobre alguien que tenía un problema y pedía ayuda, y de alguien que le había ayudado... y me eché a llorar.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Flexibilización laboral

Para los empresarios, el único recurso válido para resolver cualquier crisis es la "flexibilización laboral", que junto con la "moderación salarial" parecen los dos únicos términos económicos que conocen. A estas alturas me va pareciendo que su conocimiento de economía, pese a ser empresarios, no va más allá del que asegura a la mujer que no le arranca el coche "que lo tiene ahogao", o que va a tener que cambiar la famosa "trócola" si no quiere quedarse sin coche, ahora, empujar no empuja.

Pero yo veo un desequilibrio que favorece al empresario. El ideal del empresario es la esclavitud donde no tiene que proporcionarle al empleado más que los recursos mínimos para que siga manteniendo su fuerza de trabajo. Pero evidentemente este ideal tampoco es válido en la sociedad de consumo. Aunque el empleador no parece tenerlo en cuenta, el empleado es también el consumidor, y es tan necesarios para el buen funcionamiento de las cosas una empresa saneada como un consumidor saneado.

La decadencia de Occidente

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.
Le dijo entonces Pilatos: luego eres tú rey.
Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
Le dijo Pilato: ¿qué es la verdad?
(Juan 18, 36-38)

Mi reino no es de este mundo:he aquí la última palabra, la que no admite ulteriores interpretaciones. Por ella puede cada cual saber de fijo dónde, por nacimiento, se halla adscrito: a la existencia que se sirve de la conciencia o a la conciencia que subyuga a la existencia; al acto o a la tensión; a la sangre o al espíritu; a la historia o a la naturaleza; a la política o a la religión. Aquí no hay más que: o esto o lo otro; y no cabe honrado acomodamiento. Un hombre de estado puede ser profundamente religioso, un hombre piadoso puede caer por su patria; pero tienen que saber, uno y otro, de qué parte están en realidad. El político nato desprecia las consideraciones supramundanas de ideólogos y éticos en medio de su mundo efectivo; y tiene razón. Para el creyente, la ambición y el éxito del mundo histórico son pecaminosos, carecen de valor; y también tiene razón. Un príncipe que quiera mejorar la religión en el sentido de fines políticos, prácticos, es un loco. Un predicador que quiera asentar la verdad, la justicia, la paz, la concordia en el mundo de la realidad, es también un loco. No ha habido fe que cambie el mundo como no hay hecho que pueda refutar una creencia. No existe conciliación entre el tiempo dirigido y la eternidad intemporal, entre el curso de la historia y la predominancia de un orden divino en cuya estructura las palabras 'decreto de Dios' significan la máxima causalidad. Tal es el sentido último en que Jesús y Pilatos se encuentran frente a frente. En el mundo histórico, el romano dejó crucificar al Galileo, era su sino. En el otro mundo, Roma caía maldita, y la cruz se alzaba como signo de salvación; era 'la voluntad de Dios'
La decadencia de Occidente
Oswald Spengler
Capítulo tercero de la segunda parte, apartado sexto.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La sociedad del espectáculo.

Leo, es decir, paso mi vista por encima de las letras descifrando el significado de cada palabra y, a veces, de frases enteras, "La sociedad del espectáculo" de Guy Debord. Yo no sé por qué leo estas cosas, no me entero de nada. Me pasó lo mismo con Raoul Vaneigem y sin embargo llegué a disfrutar de la lectura y de sus enseñanzas. Al principio me tomé aquello como quien lee poesía y espera que el sentido de lo expresado llegue, no a través del significado de lo escrito, sino del "espíritu" que mientras uno va leyendo se va evaporando del texto y entrando en nosotros por otros canales distintos de la razón lectora. Creo que funcionó y esperaba que ocurriera lo mismo con esto. Ahí va un ejemplo:

(1)El desarrollo de las fuerzas productivas ha sido la historia real e inconsciente que ha construido y modificado las condiciones de existencia de los grupos humanos en cuanto condiciones de supervivencia y de implicación de esas mismas condiciones: la base económica de todas sus empresas. (2)En el seno de una economía natural, el sector mercantil significó la constitución de un exceso con relación a la supervivencia.(3) La producción de mercancías, que implica el intercambio de diversos productos entre productores independientes, pudo permanecer durante largo tiempo en un estado artesanal,(4) frenada como función económica marginal que aún enmascaraba su verdad cuantitativa.(5)Sin embargo, allí donde ha encontrado las condiciones sociales del comercio a gran escala y de la acumulación de capitales ha conseguido dominar totalmente la economía. (6) La economía en su totalidad se ha convertido, así, en aquello que la mercancía ya había demostrado ser en el curso de esta conquista: un proceso de desarrollo cuantitativo.(7) Este incesante despliegue del poder económico bajo la forma de la mercancía, que ha transformado el trabajo humano en trabajo-mercancía, en trabajo asalariado, conduce, por acumulación, a una abundancia (8) en la cual la cuestión primordial de la supervivencia se encuentra obviamente resuelta, pero de tal manera que tiene que reproducirse constantemente: (9)se plantea en cada ocasión en un grado superior. (10)El crecimiento económico libera a las sociedades de la presión natural exigida por la lucha inmediata por la supervivencia,(11)pero estas sociedades no se liberan de su libertador. (12)La independencia de la mercancía se extiende al conjunto de la economía sobre la cual impera.(13) La economía transforma el mundo, pero solo lo transforma en un mundo económico. (14)La seudo naturaleza en la cual se encuentra alienado el trabajo humano exige la continuación hasta el infinito de su servicio, (15)y este servicio, que nadie más que él mismo juzga y valora, consigue, de hecho, convertir todo esfuerzo y todo proyecto socialmente lícito en servidor suyo.(16) La abundancia de mercancías, es decir, de relaciones mercantiles, no puede significar otra cosa que la supervivencia ampliada.

La versiculación es mía, en un intento por aislar partes comprendidas. Veamos:

(1) desarrollo de fuerzas productivas es la verdadera historia que modifica las condiciones de existencia.
(2)sector mercantil=exceso.
(3)(4) en un primer momento, sector mercantil refrenado.
(5) cuando ha podido, el sector mercantil domina el ámbito económico.
(6) el mercado convierte la economía en un proceso cuantitativo.
(7)este proceso lleva a una abundancia que (8)que resuelve la cuestión de la supervivencia (9) pero que al mismo tiempo la mantiene como preocupación activa.
(10)el crecimiento económico libera al hombre de la presión de la naturaleza, (11)pero le mantiene sometido bajo una nueva presión.
(13)La economía transforma el mundo, libera al hombre de la presión de la naturaleza, pero crea una nueva(14) pseudonaturaleza que mantiene sometido al hombre.
(16) el concepto de supervivencia ampliada lo entiendo como: si en un principio el hombre estaba sometido al agobio de luchar por su supervivencia en la naturaleza, nuestra sociedad, nuestro sistema económico, no le ha liberado de ese agobio sino que ha elevado el nivel, pero la preocupación por la supervivencia sigue siendo la misma.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Apagón 17 septiembre

He recibido, como al parecer todo el mundo, ese mensaje escrito en muchos idiomas - me he guardado el de chino para hacer prácticas - que convoca a un apagón mundial el día 17 de septiembre a las 21:50.
Digo yo que solo serán las veintiuna cincuenta cada vez en una franja horaria. Por lo que lo que va a ocurrir es que empezarán a verse bandas de oscuridad que duran diez minutos, y luego volverán a encenderse hasta que cincuenta minutos después se oscurecerá otra banda.
¿Donde aparecerá la primera banda? ¿En qué zona del mundo será por primera vez las 21:50 horas del día 17 de septiembre?
Pues creo que allá en la parte más oriental de Rusia, en la península de Kamchatca y aledaños y también abajo en Nueva Zelanda.
Cincuenta minutos después se debería oscurecer otra parte de Rusia, en la Sibera, que no tiene nombre preciso en mi mapa.
Más tarde le toca a otra sección de Siberia, Nueva Guinea y un borde de Australia.
Ahora otra sección de Siberia, Japón y una parte de Indonesia que comparte la isla con Nueva Guinea.
Y así sucesivamente hasta llegar aquí.

Será bonito. Yo lo veo más bien como una gran performance espectacular a escala mundial. Alguien va a estar grabando esto desde un satélite para vender luego las imágenes a precios "[g]astronómicos". Pero habrá sido bonito y no habremos perdido nada, salvo esos diez minutos de no ver televisión que son 10 minutos ganados. Yo creo que lo voy a hacer.

Otra cuestión es que he intentado buscar por la red el convocante de la propuesta, la semilla, el primer mensaje y me resulta absolutamente imposible, todo el mundo - búsqueda en google - tiene una copia del mensaje, que alguien le ha enviado, pero no hay un primero.
¿Cómo se consiguen estas cosas?¿Que un mensaje se difunda con tanta celeridad que al final nadie sepa de dónde ha venido? Pasa lo mismo con las presentaciones ñoñas que recibimos por correo: niños sonriendo y perritos y todas esas cosas acompañadas con música new age, ¿quién las hace?. Tengo la teoría de que aparecen de la nada cibernética, algo así como el surgimiento de la materia primigenia, no sé.
Seguiré investigando.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

¿El bien es local pero el mal es global?

¿Basta un garbanzo negro para arruinar el potaje?
¿Por qué es la manzana podrida la que contamina a las otras manzanas y no todas las buenas manzanas las que devuelven la salud a la manzana podrida?

jueves, 4 de septiembre de 2008

Todo el mundo lo hace

Todos hemos matado a alguien alguna vez. No lo piense, porque si lo piensa va a buscarse una excusa que minimice la gravedad del hecho:”sí, pero en mi caso fue porque …”.Todos tuvimos una excusa tan válida como la suya. La mía es que no soportaba a aquel tipo. Y él tampoco me soportaba a mí. Uno de los dos tenía que terminar contando esto. El caso es que todos hemos matado a alguien alguna vez. ¿O no, señor juez?

¿Y por qué no? Todo el mundo roba, el que más o el que menos, todos se echan al bolsillo algo que no es suyo más de una vez. ¿Quién no se ha encontrado un mechero en perfecto funcionamiento y se lo ha guardado aun después de haber visto a aquel pobre hombre agachado recorriendo milimétricamente la acera con la vista?¿Quien no se ha acercado hipócritamente al hombre y le ha preguntado: “ha perdido algo, buen hombre; le veo preocupado”, y ha encajado la respuesta con imperturbable semblante? Es más, ¿quién no se ha puesto a buscar por unos momentos junto al hombre, distraídamente, por educación, hasta que se detiene y miente, “lo siento, tengo prisa”?

Es cierto, lo hice yo. Yo apreté ese botón rojo. ¿Quién no lo haría? Un botón rojo en medio de una mampara llena de luces esperando encenderse al menor gesto. Lo estuve observando un rato, preguntándome qué sería. Le juro que no vi el cartel. Tal vez, lo confieso, si lo hubiera visto antes, antes habría pulsado el botón. Pero no lo vi. Solo ví el botón, y las luces. Y tenía que haber quedado con ella precisamente aquí, en esta esquina donde alguien había puesto esta mampara con este botón y estas luces. ¿Quién deja de ser un niño alguna vez?¿Quién es capaz de resistirse a un botón así?
Supe que algo pasaba cuando no se encendió ninguna luz. Tuve miedo, un miedo inexplicable porque sencillamente no pasaba nada, y pulsé otra vez. Pero sí, algo había ocurrido, y no tenía vuelta atrás.

jueves, 31 de julio de 2008

City and houses with porchs

1.- Bueno, City es porque estoy leyendo este libro de Baricco, Alessandro. Lo de las casa con porche es porque uno de sus personajes, un curioso profesor universitario que se ha especializado en los espacios curvos expone ahí una teoría o más bien una metáfora acerca del comportamiento de la gente que tiene a esta típica construcción americana como base.
Dice el tío que las personas se asemejan a una casa con porche - el porche es una zona delante de la fachada de la casa, consistente en una tarima entre treinta y ciento cincuenta centimetro elevada del suelo al que se accede por medio de unos escalones, protegida con una varanda y un tejado apoyado en la fachada - cuyos usuarios apenas se atreven a permanecer dentro de la vivienda por más acogedora que ésta sea - su propio interior, su propio ser - y prefieren mantenerse sentados en la mecedora con el rifle cargado en el regazo. En esta situación están en permanente vigilancia de los posibles peligros que vengan de exterior, mientras que si permanecieran dentro, estarían, sí, mucho más cómodos y aparentemente más resguardados, pero desconociendo, en realidad, qué es lo que estuviera ocurriendo fuera y si eso pudiera significar un peligro o no, lo que les crearía una sensación de angustia y de indefensión.
Lo que me llama la atención de la metáfora es un poco su extravagancia y su simplicidad, casi infantil, pero que se me revela consistente.

2.- Este mismo profesor tiene otra tesis acerca de la ideas que también es muy poética. Dice que las ideas nacen inicialmente como unos entes que podríamos llamar perfectos con sus infinitas implicaciones - creo que para comprender esto hace falta que acudamos a nuestras propias impresiones, cuando nos surge una idea o simplemente cuando experimentamos una sensación o emoción uno tiene la sensación de que las implicaciones de ello abarcan toda nuestra existencia adelante y atrás; esto se advierte especialmente cuando tenemos un problema: sentimos que nuestra vida se derrumba que nada ha servido para nada y que el futuro ya no tiene sentido, pero acto seguido, si somos capaces de pensarlo, de darle una forma racional, conseguimos encerrarlo en unos límites, reducirlo al momento concreto en que ocurre, y, siendo ya más manejable, resulta mucho más factible pensar en darle una solución o saltar por encima de él -, pues bien, cuando tratamos de exponer estas ideas debemos modelarlas, darles una forma, delimitarlas, lo que acaba convirtiendo aquellas ideas en unos objetos manejables, cuyo único fin, volviendo a las teorías del profesor, serían lanzárselas al contrario. En un principio este "lanzárselas" podría tener como fin el hacer partícipe al otro de la idea, pero como el otro también tiene su idea y también desea comunicarla, nos replicará con la suya casi como defensa y así surge el concepto de discusión y las ideas como munición de esta batalla de la cual, a menudo, está ausente la necesidad de compartir ideas (aquellas originales) sino meramente la defensa de nuestros propios conceptos y finalmente la simple ebriedad de la batalla.

3.- Por último, y sin que esto tenga ninguna relación con lo anterior, porque se trata de otro libro, Los escombros de Dios, de un tal Scott Adam, también me ha llamado la atención la tesis de este libro, una especie de discusión al estilo socrático entre un anciano y un repartidor de paquetes. Se dice aquí que siendo Dios omnipotente y omnisapiente, ¿qué podría motivar a Dios a hacer algo puesto que cualquier cosa que pudiera desear ya "sería" sin necesidad siquiera de un acto volitivo por su parte? - pienso que aquí se presume que Dios necesite de una razón para hacer algo lo cual es atribuirle una característica humana, pero sigo - puesto que todo cuando puede ser está al alcance de Dios, nada de cuanto puede ser es un reto para él, no tendría ninguna razón para hacer nada pues sabe que no hay ningún mérito en que cualquier cosa que desee sea realidad. La única motivación de Dios para hacer algo sería que tras haber hecho ese algo algo cambiara hubiera una nueva situación, un nuevo estado como decimos en informática. Siendo Dios lo que es, el único cambio para él sería dejar de ser, por lo que cualquier acción suya sería motivada por esta causa. En resumen, todo cuanto conocemos es resultado del esfuerzo de Dios por dejar de ser,esto es el universo viene a ser lo que queda de haberse destruido Dios a sí mismo: los escombros de Dios.
¡Monumental, a mí me parece monumental!

martes, 22 de julio de 2008

"El Pueblo"

Todos somos "el pueblo". No te puedes escabullir de esa condición si no te largas a vivir sólo a un monte extraviado de la mano de Dios a cultivarte tus propias zanahorias. La condición de pueblo te traspasa por todos los poros por pocos y poco abiertos que los tengas. El traje que llevas, las palabras que usas, las conversaciones que tienes con tus amigos o con los colegas del trabajo durante el desayuno te hacen del pueblo.

Eres manipulado, aunque tú creas que haces todo lo posible por evitarlo. Porque la única forma de evitarlo es sabiéndolo. Aún así la manipulación sigue moviendo tus brazos y piernas, tus pensamientos y tu voz pero al menos los hilos encuentran mayor resistencia. ¿Eres un tonto porque te dejas manipular? No. En todo caso eres un tonto porque no lo sabes. No te dejes culpar. Y procura por todos los medios no dejarte envilecer.

¿Quién manipula al pueblo? El pueblo. El pueblo es manipulado por sí mismo a través de sus representantes elegidos democráticamente en unos casos y menos democráticamente en otros. Esos representantes que manipulan al pueblo tienen obligación de manipular al pueblo, pues para ello fueron elegidos. Pero fueron elegidos para que los manipularan hacia el progreso de la sociedad. Es asombroso lo que ha progresado la sociedad gracias a sus dirigentes, pero es aún más asombroso lo que ha dejado de progresar por culpa de ellos, que somos nosotros mismos, el pueblo.

Debemos tomar conciencia de la necesidad de esta manipulación a la hora de elegir a nuestros dirigentes. Debemos elegir dirigentes que esten convencidos de ser pueblo porque los otros que creen no ser pueblo odian lo que son y empujan hacia atrás, regresan en lugar de progresar. Detalle menor, que demuestra su necedad, es su necesidad de distinguirse con mansiones y coches lujosos y bodas en la catedral. Detalle peor es que traten de convencerte de que la vida que mereces tiene que ver con un campo de golf y cesped. Lo verdaderamente importante es que esos dirigentes paran la máquina, detienen el mundo. Tienen un concepto exotérico de progreso y plantan edificios y carreteras para llegar a él, inventan la bomba atómica y van a la luna, te venden teléfonos móviles y minicomputadores de mano, pero no te hacen progresar, te mantienen detenido con tu diez por ciento de cerebro mal utilizado y el resto licuándose al sol del cambio climático.

lunes, 14 de julio de 2008

El niño gusano (en memoria de Algora)

Yo concibo la realidad como la matemática concibe un plano, infinitos sucesos aconteciendo simultáneamente. Para poder desenvolverme en esa realidad yo le aplico una máscara, es decir, tapo la realidad con un elemento opaco en el que practico unos agujeros y solo observo de la realidad lo que puedo percibir a través de esos agujeros. Los agujeros vienen a representar mi foco de atención. Así soy capaz de ordenar la cantidad de percepciones que recibo constantemente a través de mis sentidos.
Dónde y qué tamaño le doy a los agujeros que practico en mi máscara dependen de mi cultura, de mi entorno, de mi estado de ánimo, de mi interés.
Creo que crezco cuando consigo aumentar el diámetro de esos agujeritos captando mayor cantidad de realidad sin volverme loco. Creo que crezco también cuando practico nuevos agujeros en la máscara que para mi sentir es como si descubriera "nuevas" realidades a las que antes estaba ciego. Creo que llegaría a ser un Dios si no necesitara de esa máscara y fuera capaz de "ver" toda la realidad que soy capaz de percibir a través de mis sentidos. O algo así.

Ahora se me ocurre que la metáfora puede también ser esta otra. La realidad, esos infinitos sucesos simultáneos, transcurren para mi, en la oscuridad. Mi atención es como un foco de luz que la ilumina y así veo la parte de realidad que está dentro del círculo de luz. Cuanto más grande es ese círculo más realidad soy capaz de percibir. Cuanto más conozco más intensidad tiene la luz y más amplio es el círculo de lo que puedo ver. Cuanto más débil es mi foco, más estrecho y limitado es mi mundo.

Cada vez que consigo ampliar mi círculo de percepciones, cada vez que accedo a un nuevo trozo de realidad que antes ignoraba, experimento un relámpago de felicidad. La sensación se extingue con la costumbre pero queda en mí ese nuevo conocimiento que alimenta la intensidad del foco.

También se cierran agujeros o se debilita el foco de luz cuando caigo en el hastío y el hábito. Olvido con demasiada frecuencia sentir el aire fresco dándome en la cara y mirar de noche a las estrellas, por ejemplo.

martes, 8 de julio de 2008

¡ROGAD POR LOS DIFUNTOS!

"(1)Desgraciadamente, cuando alguien muere, sus familiares creen que ya con la Misa de funeral tiene bastante...¡Qué poco saben de la otra vida!...(2) Si en vez de tantas lágrimas, coronas, flores y mausoleos caros, se acordaran de rezar por ellos, de dar limosnas en su nombre y de decirles misas - (3)las Misas Gregorianas serían las ideales, pues tras treinta misas seguidas aplicadas al mismo difunto, según privilegio en la Iglesia, el alma del Purgatorio sube al Cielo - así acertarías.(4) ¡Pero nadie escarmienta en cabeza ajena!, y mientras sus familiares difuntos sufren los tormentos y llamas del Purgatorio, ellos viven sus vidas olvidados totalmente de quienes vivieron, sufrieron y se sacrificaron por su bienestar.(5) No seas tú de éstos y tenlos en cuenta con tus oraciones , limosnas y sacrificios y, sobre todo, con la Misa, remedio por excelencia para sacar almas del Purgatorio. (6)Ellos saben lo que tú haces en su favor y jamás olvidarán el gran beneficio que les haces al aliviarlos en sus dolores y sacarlos del aquel lugar de fufrimiento.(7) Las almas del purgatorio jamás permitirán que pasen hambre quienes piden, rezan o encargan misas por ellas. No lo olvides.(8) Si tienes dificultades para decirles misas a tus difuntos en la parroquia, puedes escribir a ... y allí te dirán mediante un donativo, las misas que quieras, incluso la Gregorianas. (9)Si no tienes medios económicos para decirles misas a tus difuntos no olvides que después de la Misa, el Rosario es la oración más eficaz aplicable a los difuntos."


En primer lugar, este es un panfleto publicitario. Publicita (8) a un organismo que por un donativo celebra Misas, nada menos que Gregorianas, por tus difuntos. Magnifican su producto (3) para darle valor por encima de otros productos semejantes (las Misas corrientes), señalan al cliente (5) directamente para que se sienta aludido de forma individual, y dejan claro que no es gratuito (9). Incluso, tergiversan un poco la "realidad"(4) para incentivar la adquisición al describir los sufrimientos del Purgatorio de manera semejante a como se describe el Infierno. Pero como contrapartida te indican los beneficios de adquirir su producto (6).

Después me llama la atención la absoluta ingenuidad - desde mi punto de vista - de ofrecerte un absurdo a cambio de un absurdo. Algo así como - recordando un tango de Goyeneche - "no te pongas media sandía en la cabeza por sombrero, ponte a cambio medio melón". Si ya es suficientemente estúpido lo de las coronas, flores y mausoleos (2) que, desde un punto de vista económico, al menos fomenta el consumo, no les diré qué pienso de encargar misas a cambio de limosnas (yo le llamaría comprar). En cuanto al hecho de cuantizar exactamente en treinta misas el número de necesario - de las Gregorianas, que son las mejores - me pregunto cómo se valorarán esas cosas. ¿A cuánto estará en Misas corrientes, la salida de un difunto del purgatorio?
Lo último (9) ya me rebela un poquito. Es la constatación de que la Misa es un producto comercial que solo está al alcance de quienes pueden pagarla. Quienes no pueden pagarla deben contentarse con un producto de menor calidad.

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Aunque no soy creyente, creo que soy pefectamente capaz de comprender que esto no tiene nada que ver primero, con las enseñanzas de Cristo, que rechazaba precisamente todas las paparruchadas semejantes que se montaban en torno al Templo y, en segundo lugar, con el hecho religioso, con creer en una vida más allá de esta vida que está condicionada a tu comportamiento en ésta. Estos tíos han despojado de toda espiritualidad a la manifestación religiosa y la han convertido en un cúmulo de gestos económicos -de nuevo, también, en contradicción con las enseñanzas de Jesucristo -, en el sentido de tantos gestos tantos puntos para la salvación, da igual lo que pienses, lo que sientas, al respecto.

miércoles, 25 de junio de 2008

La Izquierda

Me atrevo a decir que yo siempre me he considerado "más bien de izquierdas". Pero qué significa ser de izquierdas. No basta con que te causen desasosiego determinados políticos de derecha que te lleve a defender a sus opuestos a pesar de que estos...
Después están las famosas trampas dialécticas ¿cómo te dices de izquierda y tienes una cuenta en el banco? y cosas así.
Tengo claro que la derecha no defiende los intereses de la gente, sino los del capital. Para los más honestos, al defender al capital se defiende, aunque de manera indirecta, a la gente. Para los menos, defender al capital es defender los propios intereses.
Veo también en la derecha una defensa encendida del privilegio. Tratar de convertir un simple favor en un derecho en defensa del cual se realizan verdaderas atrocidades. Lo peor de todo es que observo una defensa del concepto; un privilegio, para seguir siéndolo, no puede ser compartido por todos. Y por lo tanto veo en la derecha un esfuerzo por mantener una situación de desequilibrio que permita al privilegio seguir siéndolo.
Pese a que muchas veces caiga en debilidades de supervivencia sé que, al menos, no quiero ser o comportarme con una actitud de derechas: procuro pagar los impuestos sin discutirlos demasiado, mantengo a mi hija en un colegio público, no abuso del consumo, trato, mínimamente, de estar al tanto de la situación política, evidentemente no llego a ser una persona "comprometida".
Pero sigo sin saber realmente qué es ser de izquierdas, formalmente, cuales son los objetivos de una política de izquierdas. He leído un artículo de [un tal] Josep Ramoneda (El país, viernes 20 de junio de 2008) que apunta algunas claves. Aquí algunas frases que he subrayado:

Desarrollar una identidad autónoma o una relación positiva consigo mismo.

Qué tipo de sociedad se piensa.

Plena Realización Personal.

Autogobernarse. Crear las condiciones para que esto sea posible y asegurar que seguimos siendo una sola humanidad.

Que las instituciones no humillen a los ciudadanos.

Gobernar para el reconocimiento de todos.

Progreso y cambio social.

¿Dónde está el progreso?

No confundir los instrumentos con los fines.

Crecimiento ¿para qué?, competitividad ¿para qué?

Sintonizando con los sectores sociales que pueden devolver a la política la capacidad normativa que ahora está en manos del dinero.

El reconocimiento debe sustituir a la lógica de la política asistencial.

Luchar contra todo aquello que obstaculice la autorrealización del individuo.

Otorgar cierto amparo.

También en este terreno [nacionalismos o religiones] tienen que ser efectivas las políticas de reconocimiento, sobre la base del pluralismo y de la crítica a la fractura multiculturalista.

La izquierda tendrá siempre inevitablemente una dimensión cosmopolita.

La izquierda no puede caer en la trampa de explotar el miedo de los ciudadanos convirtiendo la seguridad en ideología.

No puede reducirse la seguridad a un sentido policial y militar.

Un marco de garantías comunes.

La izquierda debe ser radical en la defensa de la democracia.

No puede abandonar la idea de justicia social.

Los impuestos no son un fin, son un instrumento. La calidad de servicios y la distribución de la carga impositiva es lo que determina el sentido de una política.

El derecho a un mínimo social garantizado.

Estamos en una dinámica de cambio y la izquierda debe intentar orientarla, procurando que ésta no signifique la marginación definitiva de millones de personas.

Creo que el principal inconveniente de la izquierda es la gente. Cada vez que pensamos en la humanidad como un todo no vemos más que una panda de salvajes afanosos por acaparar, destruir, ensuciar. Con estos presupuestos, ser de izquierdas se convierte en un esfuerzo constante por superar esta repugnancia por la humanidad confiando en que estableciendo unas determinadas condiciones de igualdad, de seguridad, de confianza, nos comportaremos un poco más civilizadamente.

La derecha en cambio ha perdido toda esperanza o ha establecido que la condición humana no tiene alternativa y que sólo deben salvarse los más aptos para la supervivencia creando y manteniendo precisamente las condiciones para las cuales ellos puedan permanecer siendo los más aptos.

Creo que es una lucha inútil, el sistema de derechas cada vez requiere levantar muros de separación más espesos que mantenga fuera a las masas desesperadas. Pero por más policías, más vallas separadoras, más edifícios emblemáticos que construyan estas masas acabarán por desbordar las contenciones y comerse sus privilegios y a ellos mismos, a nosotros. Es por ello que creo más en una política integradora, orientada hacia la gente, en la que la economía, el capital, sea un recurso para alcanzar ese fin de igualdad de bienestar por muy diferentes que seamos.

lunes, 23 de junio de 2008

Varguardia

Muy al contrario de lo que parece suceder con las obras de las "bellas artes" o con las piezas clásicas, la obra de vanguardia no se produce con la intención de ser interpretada, sino con la finalidad de producir un impacto y de agotarse en ese choque, al tiempo que rechaza cualquier otra consideración, y especialmente, cualquier tipo de recepción basada en su "belleza" y asociada al "placer" o a la fruición, por una parte, así como , por otra, a toda pretensión de quedar o permanecer más alla del instante de su emisión como algo duradero, como parte de las "obras eternas" coleccionadas en los museos.
(Prólogo a La Sociedad del Espectáculo, de Guy Debord, introducción de Jose Luis Pardo)



viernes, 20 de junio de 2008

Conflicto Interior

Un día que estaba enamorado escribí esto:

No soy un tío muy racional. Quiero decir que a veces la razón se me va a dar una vuelta y nunca se sabe cuándo vuelve. Sobre todo en los momentos dificultosos, que es cuando hace falta. Se que con ella resolvería un montón de problemas pero ella, desconocedora de su importancia, huye cuando cree que el asunto no le concierne. Es como si tuviera asumido su rol, para esto sirves, para esto no, y lo cumpliera a rajatabla. Mi proverbial cobardía para las cosas de la vida tal vez no se deba más que a esta equivocada concepción de sus labores que tiene mi razón.

Y en ello no creo que ande lejos mi pereza; sospecho que la razón se deja aconsejar de ella con demasiada frecuencia. Y que como no tiene la contrapartida de la audacia para que se le pose en el otro hombro y equilibre los malos consejos, pues toma decisiones insatisfactorias. No es que no esté la audacia; estar está, pero malicio que es alcohólica y solo sale cuando está bebida o drogada de cualquier otra sustancia. A veces la rabia consigue gestas increíbles de ella. Si no es por eso ni sabría que existiera. Entre todos me tienen a mal traer.

Estos días ando con la víscera irritada. Uno de esos virus latentes que periódicamente - los médicos no saben muy bien cuales son las causas desencadenantes - salen del agujero donde andan escondidos y se ponen a revolver por toda la casa. La pereza anda como de fiesta y la audacia ha vuelto a esconderse a alguna sala oscura del fondo del alma donde pueda llorar y temblar a gusto sin que nadie la vea – afortunadamente aún conserva la vergüenza. Así que la razón se ha ido a dar uno de sus paseos, después de dejar escrito que no quería saber nada. Sin ella nada se puede hacer, así que tengo la casa de luto, y a la pereza bailando con la congoja que son las únicas que disfrutan con todo esto. Y mientras, puertas y ventanas cerradas, horizontes limitados, todo oscuro, todo silencio y polvo y telas de araña.

No queda más que esperar a que vuelva esa puñetera aguantando como podamos los chaparrones de angustia que la congoja va soltando por todas partes mientras va rasgando las paredes con sus largas uñas de bruja.

Como no tiene mucho sentido lo completo con un vídeo que he compuesto:

lunes, 16 de junio de 2008

Un pelín tarde


El asesino hizo brillar en sus ojos sendos rayitos blancos de malicia, acompañando el gesto con una siniestra sonrisa, mientras su sombra se alargaba hasta el fondo del callejón. Allí, una aterrada doncella ahogaba un grito, cubriéndose los exuberantes pechos con unas manos ridículamente minúsculas.

Una música chirriante acompañaba toda la escena...

...se fue la luz y nos quedamos a medias.

Nos miramos, aunque no nos veíamos. Empecé a ponerme nervioso, signo inequívoco de que algo tramaba. Entonces noté que mi mano avanzaba temerosa hasta rozar levemente la piel de su muslo. No hubo reacción, salvo la excesiva sudoración por mi parte, así que la mano se dejó caer al completo y avanzó rumbo norte.

La liviandad de la falda no era suficiente resistencia, por lo que el explorador no encontró obstáculo hasta el borde de las braguitas. Entonces hubo una leve indecisión, pronto resuelta: continuaría el avance por encima de la tela, para ser nuestra primera cita no convenía excederse. La mano se incorporó y sobre dos deditos avanzó paso a paso

¡OH SORPRESA! ¡EL JARDÍN YA ESTABA OCUPADO!

Un grupo de desconocidos jugueteaban saltando, hundiéndose en la blandura, persiguiéndose unos a otros y provocando con ello una serie de espasmos y suspiros que habían sido interpretados erróneamente. Esperó, tímido, por si con un gesto, era invitado a la fiesta, pero la fiesta estaba ya muy avanzada. Cuando todo se hubo calmado retiró la inerte mano y suplicó interiormente que reanudaran de una vez la puñetera película y no se les ocurriera por el amor de dios encender las luces.

miércoles, 11 de junio de 2008

Huelga de transportistas

Lo que más me sorprende, o tal vez asusta, de la huelga de transportistas es que creo que es la primera huelga verdaderamente efectiva que tiene lugar en este país desde hace muchos años, creo que la más contundente de la democracia. Un colectivo es capaz de colapsar toda una nación - y por cierto, no creo que les haga falta en absoluto lo de los piquetes.
Como en todas las huelgas, no tengo muy claro cuales son exactamente sus reivindicaciones; sinceramente, para mí que ponerse en huelga porque sube el petróleo es poco más o menos que ponerse en huelga porque hace mucho calor. Pero no es la primera vez que se les oye rezongar a los transportistas a causa de sus largas horas de trabajo y sus cada vez más reducidas ganancias.
Pero también es cierto que el asunto del petróleo hace mucho tiempo que viene avisando de que iba a estallar y todo el mundo ha preferido esperar "a que pase algo" Ahora está pasando algo y supongo que por fin se tomarán algunas medidas con respecto a consumo y las energías. Aunque dúdolo mucho, las cosas tienen que deteriorarse más aún para que salten en mil pedazos. Ahora quieren aprobar un aumento de la jornada laboral semanal porque les parece poco lo que la gente trabaja. Y ni hablar del peluquín si se pretente limitar precios y controlar el descontrolado y especulativo mercado que se autocontrola. ¡Desde luego que se auto controla, juegan con los índices de la bolsa como Charlot vestido de dictador alemán de los años treinta jugaba con una bola del mundo! Sólo que los índices de la bolsa hacen referencia a precios de cereales y otros productos básicos: que no son joyas, ni coches deportivos, ni precios de habitación en grandes hoteles de Duwait que seguro que tienen sus precios estancados desde hace décadas. "Ya no es rentable especular con joyas, se saca más con el arroz", dicen que se dice en los corrillos mafiosos de Wall Street "cuantimás hambrientos, más sube el precios, es un chollo"

martes, 3 de junio de 2008

Equilibrios

Una vez más mi coche no arranca, como consecuencia de ello tengo la ocasión de leer de un tirón el relato de Alvaro Mutis "La muerte del estratega", y experimento la emoción de haber leído una magnífica historia en todos los aspectos; literariamente bien escrita, sin excesos pretenciosos, precisa, armónica, con un ritmo perfecto. Pero también un contenido rico, con aspectos históricos ambientados en la época del imperio Bizantino y con una hermosa conclusión.
En resumen, uno de esos momentos felices que de vez en cuanto le sorprenden a uno y le dejan con una sonrisa boba y los ojos acuosos.
No puedo sino estarle agradecido al malpellejo de mi coche.

lunes, 26 de mayo de 2008

Sobre la moral y la muerte

moral
(del lat. moralis)
w adj. Perteneciente o relativo a las costumbres, los actos y los pensamientos humanos, en especial desde el punto de vista de su bondad o malicia.
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inmoral
adj. Que se opone a la moral o a las buenas costumbres.
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amoral
adj. Indiferente o ajeno al sentido moral.
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Acabo de leer una historieta de Alvaro Mutis, contenida en los Diarios de Lecumberri. Nos habla de un "viejito" que le limpia la celda, que hace diversos trabajos de recadero para conseguir dinero para pagarse la "tecata" o "tacata" que no recuerdo bien el término preciso, la droga.
De este hombre, nos dice Alvaro, "dicen que 'debe' más de cincuenta muertes", pues es, digámoslo así, asesino profesional. Luego nos suelta como en gotas relatos de "sus muertes" tal y como las cuenta el autor.

Lo que da miedo de estas historias es la "amoralidad" del personaje. La falta de escrúpulos con que cumple su trabajo. Pero, es que no considera que tenga nada por lo que arrepentirse. Sólo mata por trabajo o por venganza. No odia ni desprecia a la víctima, sencillamente la mata porque le han dicho que lo haga o porque ha de hacerlo por honor o venganza. Esa indiferencia moral hace que le regale el escapulario del cura que acaba de asesinar a su hija "que es cojita y reza todas las noches" y no haya ninguna contradicción en ello. Es una indiferencia animal, salvaje.

Desde luego no quiero tropezarme con un individuo de estos por la calle. Pero no es un individuo ofensivo, no es una bomba latente que estalla en cualquier momento.

Lo contrapongo a los "asesinos en serie" tan venerados en estados unidos y de los que sabemos por las incontables películas que se han hecho sobre ellos, y por las noticias sobre tipos que disparan a la gente a mansalva. Estos son "inmorales" porque van intencionadamente contra una moral, contra un sentido del bien y del mal que ellos mismos asumen. Procuran el mal por el mal y no lo hacen con indiferencia. Suelen presentárnolos - al menos los que les resultan más atractivos - como oscuros e inteligentes tipos maquinadores, que matan sofisticadamente y por razones concretas, que siempre se retrotraen a maltratos infantiles tan horrendos como los que ellos practican con sus víctimas. Estos están siempre tramando el siguiente crimen que llegará con seguridad.

A efectos prácticos tal vez no haya ninguna diferencia entre ambos, pero en las películas americanas casi siempre te presentan a estos tipos como pirados, insociables y en todo momento peligrosos, mientras que Alvaro nos presenta a su hombre como un viejito pacífico que le limpia escrupulosamente los libros mientras le cuenta sucesos de su vida.

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En un caso, la muerte es vista con una indiferencia absoluta (salvo en el caso propio, claro), mientras que en el segundo, la muerte es el supremo castigo que el asesino imparte a los demás.

jueves, 22 de mayo de 2008

La inversión de perspectiva

Invertir la perspectiva es dejar de ver con los ojos de la comunidad, de la ideología, de la familia, de los demás. Es entenderse a sí mismo sólidamente, elegirse como punto de partida y como centro. Fundarlo todo sobre la subjetividad y seguir su voluntad subjetiva de ser todo. En el punto de mira de mi insaciable deseo de vivir, la totalidad del poder no es más que un blanco concreto en un horizonte más vasto. Su despliegue de fuerza no me obstruye la visión, yo lo localizo, aprecio el peligro, estudio la jugada. Por muy pobre que sea, mi creatividad es un guía más seguro que todos los conocimientos adquiridos por obligación. En la noche del poder, su pequeño resplandor mantiene a distancia a las fuerzas hostiles: condicionamiento cultural, especializaciones de todo tipo, Weltanschauungen inevitablemente totalitarias. Cada uno detenta así el arma absoluta. Pero hay que servirse de ella –como sucede con ciertos hechizos- con conocimiento de causa. Si se aborda por el sesgo de la mentira y de la opresión, al revés, no es más que una lamentable bufonada, una consagración artística. Los gestos que destruyen el poder y los gestos que construyen la libre voluntad individual son los mismos, pero su alcance es diferente; como en el dominio de la estrategia, la preparación de la defensiva difiere evidentemente de la preparación de la ofensiva.

No hemos elegido la inversión de perspectivas por un voluntarismo cualquiera, es ella quien no ha elegido. Comprometidos como estamos en la fase histórica de la NADA, el paso siguiente sólo puede ser un cambio del TODO. La conciencia de una revolución total, de su necesidad, es nuestra última forma de ser histórica, nuestra última posibilidad de deshacer la historia en ciertas condiciones. El juego en el que entramos es el juego de nuestra creatividad. Sus reglas se oponen radicalmente a las reglas y a las leyes que rigen nuestra sociedad. Es un juego de quien-pierde-gana: lo que se calla es más importante que lo que se dice; lo que se vive más importante que lo que se representa en el plano de las apariencias. Hay que jugar este juego hasta el fin. Quien ha experimentado la opresión hasta que sus huesos ya no pueden soportarla más, ¿cómo no se arrojará a la voluntad de vivir sin reservas, como si fuera un último recursos? Desdichado quien abandona en el camino su violencia y sus exigencias radicales. Las verdades asesinadas se convierten en venenosas, ha dicho Nietzsche. Si no invertimos la perspectiva, la perspectiva del poder acabará por encaminarnos definitivamente contra nosotros mismos. El fascismo alemán ha nacido en la sangre de Spartakus. En cada renuncia cotidiana, la reacción no prepara sino nuestra muerte total.

Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones.

Raoul Vaneigem

Editorial Anagrama 1988

(la original es de 1967)

pgs: 198-199

martes, 20 de mayo de 2008

astronomía o astrología

Viendo vídeos en youtube sobre los agujeros negros, el origen de las galaxias y cosas así, no me quito de la mente la idea de que todo esto no es más que pura fantasía, una forma sofisticada de literatura. Yo me dedico a leer novelitas y estos tipos, con más estudios, se dedican a averiguar qué es lo que le pasará a esta galaxia dentro de unos cuantos miles de millones de años, qué planetas hay cinco mil o seis mil años luz de aquí y si en esos planetas hay una bacteria o algo más ridículo a lo que pueda calificarse poco más o menos de "vivo". Cada uno a su nivel.
Mi pregunta es, ¿tiene alguna utilidad la astronomía?, hasta la astrología me parece algo más práctico, cómo influyen los astros en la vida. Lo mismo si emplearan tanta tecnología en este campo descubrirían que en efecto, hay una relación entre la alineación de los planetas y el estado de cosas de este mundo nuestro. Y podríamos estar avisados, ¡atención señores, que nadie salga de casa en las próximas cuatro horas que hay una alineación de marte y venus y la cosa puede complicarse!. Dejemos la conferencia de paz entre israelíes y palestinos para cuando la luna esté en cuarto menguante y júpiter esté asomando por la casilla de Tauro. En fin, algo práctico.

Postdata
En realidad la pregunta es, ¿por qué se gastan dineros, cantidades importantes, en astronomía en estos tiempos en que priman los beneficios económicos? Es incomprensible. ¿Cual es el beneficio que se le saca a todas esas exploraciones, análisis, especulaciones? Tiene que haber algo, no puede tratarse de una singularidad. Alguna explicación tiene que haber.

lunes, 12 de mayo de 2008

Aprendizaje

Dicen, sobre todo los que les gustan el rollo ese de las paraciencias y los esoterismos, que las casualidades no existen, que todo ocurre por una causa y para un fin. Creo que la ciencia también está de acuerdo en que todo ocurre por una causa, no hay movimiento (o transformación) que no tenga por origen una fuerza inicial. La situación actual deriva de una situación anterior gracias a un cambio provocado por una fuerza (a los esotéricos les gusta decir "energía") Pero vengámonos a nuestro entorno local, a mí, también creo que nada ocurre por casualidad. Alrededor mío están siempre ocurriendo infinidad de cosas, pero como yo estoy limitado por una percepción focal, sólo soy consciente de aquellas que caen dentro de mi foco de atención. Mi foco de atención se mueve y explora el mundo siguiendo los impulsos de mi experiencia, sobre todo la inmediata, es por eso que cuanta más experiencia voy adquiriendo mas rico me parece el mundo. Cuantas más cosas aprendo más capacidad adquiero de dirigir mi atención hacia elementos más sutiles de mi entorno, que antes, con menos experiencia, era incapaz de ver.