sábado, 24 de diciembre de 2016

Paseo al perro

Ahora dejo que el perro elija su camino. Poco a poco va tomando confianza y cada vez menos se para y me mira con esa carita de "oh, por favor, vayamos por aquí", sino que toma decididamente sus decisiones y solo en el caso de que note tensión en la correa se detiene y ahora la cara que pone es la de "qué pasa, seguimos o qué".
Pues bien, siguiendo al perro. No he sacado el libro porque todavía no se me han despejado las brumas del sueño. Voy intentando frenar las imágenes que todavía fluyen a toda mecha derivadas de lo que estuve soñando. Tenía un Quad, una de esas motos de cuatro ruedas. Había una chica que se tiraba por una cuesta con una bicicleta y se daba unos partigazos tremendos. Subía a casa de mi hermano y las escaleras estaban muy sucias. No sé qué significan esas cosas. En un parque observo en el suelo unas hojas arrancadas de un libro. Las recojo y las leo.
Ling Tan es el personaje. En la primera escena asiste, junto con su esposa, a la muerte de un muchacho. Por lo visto tiene el vientre lleno de gusanos. Ling Tan intenta consolar a la madre y que no llore delante del chico, pero esta se revela. El chico, al sentir llorar y gritar a su madre, comprende que ya no tiene remedio y se vuelve hacia la pared. Poco después está muerto. "Cuando la madre volvió a su lado, en el lecho de su hijo no había cosa viviente, fuera de gusanos"
El muchacho no debía ser trigo limpio, porque Ling Tan piensa que tenía muchas probabilidades de volverse un ladrón y que terminara robándoles. Sin embargo era, sin duda, mejor que el enemigo que los tiene actualmente acosados, y es injusto que sea él el que muera habiendo tantos peores. Piensa, Ling Tan, que debería haber una manera de acabar con el enemigo. Se enrabieta, pero su mujer lo apacigua. Ling Tan se tranquiliza y continúa con sus labores de la tierra. Al menos la tierra es agradecida. Por otra parte, la madre del muchacho muerto, que es esposa de un primo tercero de Ling Tan, siente odio contra este. Piensa que es responsable de la muerte de su hijo. Porque su hijo amaba a la mujer de Ling Tan, Ling Sao, también llamada Jade. Como ella prefirió a Ling Tan el muchacho se perdió. Ella discute con su marido tratando de sembrar en él la semilla del odio contra Ling Tan, pero él no quiere problemas y se retira a dormir a otra parte.
Ling Sao echa de menos que haya más gente en casa, apenas quedan dos hombres y dos niñitos. Estos últimos parecen muy asustados y se pasan el día sentados juntos y tomados de la mano. Su padre también está muy afectado. Al parecer su esposa, Orquídea, ha muerto y él no ha conseguido superarlo. Ling Tan piensa de él: "He aquí uno a quien la guerra ha echado a perder". En una vida normal ese hombre hubiera "cumplido su misión y héchose lentamente un hombre respetable y maduro estimado en la aldea por su prudencia y padre de muchos hijos que le hubiesen amado por su amabilidad".
El enemigo del que se habla es, creo, los japoneses, que han invadido China. La novela en la que estamos es La Promesa. Una novela de China y Burma, de Pearl S. Buck. Lo adiviné, a la autora, antes de buscarlo, simplemente porque no conozco a otro autor/a occidental que escriba novelas orientales. Miento, en casa tengo una de un francés: El Cónsul, de Lucien Bodard; poco más. Esta novela pertenece a una serie llamada La Estirpe del Dragón. Explorando en internet he visto que el traductor más probable de esta versión que tengo es Juan G. de Luaces, que es el que aparece como traductor de la Estirpe de Dragón en muchos volúmenes. Hay, por lo visto, todo un artículo dedicado a su vida.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Más cine en youtube

Harragas de Merzak Allouache (Argelia, 2009)
Trata de todo el trayecto de un grupo de muchachos que deciden emigar ilegalmente a España. Me gustan mucho los paisajes, los ambientes, me recuerdan a los de mi infancia.

Bab El Web de Merzak Allouache (Argelia, 1994)

Yo creo que son un par de hermanos, uno de los cuales invita a una chica francesa a visitarlo y quedarse en su casa, ¿tal vez en plan turismo?. La chica tiene intención de localizar a su padre que se quedó a vivir aquí, puede que sea un veterano de la guerra franco argelina. Ella lo localiza, pero no se atreve a hablar con él. Por otro lado, los hermanos tienenun carnero con el que compiten. El carnero es un vencedor y mafiosos del lugar intentan montar un combate amañado, pero los hermanos se niegan. Hay una pelea y los hermanos huyen, pero los pillan. La chica sale a buscarlos y los encuentra, resulta que es experta en artes marciales y va a defender al muchacho, pero entonces se da cuenta de que el jefe de la mafia es su padre. Poco después se vuelve para casa. (Es que la vi en francés y no entiendo practicamente nada, algunas cosichiquitas sí)

Enemigo de Denis Villeneuve (Canadá, 2013)

Está basada en El Hombre Duplicado, de Sara Mago la famosa escritora. Creo que premio Nobel y que todo el mundo confundía con un comunista portugués exiliado en Lanzarote.
Un hombre de vida bastante monótona descubre un día en una pelícua a un actor que es exactamente igual que él, no parecido, igual. Decide investigar quién es. Hay algo raro. El ambiente es muy seco, quiero decir sobrio, el tío da clases de filosofía, creo, pero le escuchamos repetir dos veces la misma clase. Lo de las dictaduras cuya principal preocupación es el control. El pan y circo era una forma de tener controlada a la población. Actualmente lo es la infraeducación social y los medios de comunicación de masas. El nombre del actor es Daniel Saint Claire, pero su verdadero nombre es Anthony Clarke. El le llama y alguna ella reconoce su voz. La sobriedad está en los espacios urbanos algo arrabaleros. Y en el color desvaido, algo setentero. Adam Bell es el profesor universitario. Anthony se corporta extraño. No siente curiosidad y miente a la mujer. No le dice lo que de verdad le dijo el otro. Ella nota su incomodidad y sospecha que él la engaña con otra. El escapa de la discusión. Ahora es Anthony el que busca información sobre Adam Bell. Esto va a ser complicado porque ¿cómo sabemos cuándo es Adam o cuándo es Anthony?. Ambos nombres empiezan con A. Adam camina un poco echado para adelante, dejándose caer a cada paso, encorvado, torpe. La mujer de Adam va a la universidad a ver a Adam. Anthony queda con Adam para que se vean. Después de la llamada él sale a tomar aire y se va a tropezar con ella. Ella al principio no le habla, se queda asombrada del parecido. El charla con ella sin saber quién es, ella responde sin decírselo, por el momento. Ella llama a Anthony, allí sentada para asegurarse de que en efecto no es él el tipo que se acaba de despedir para dar una clase. La mujer de Anthony le cuenta que fue a ver a Adam. Aquí hay algo raro. Ella sabe algo que no sabemos. El pretende ignorarlo pero ella está segura de que él también lo sabe. También la música es muy siniestra, lenta, tono muy bajo, como de drama en ciernes.
Creo que es Adam. Ha ido a un motel de pinta dudosa, a su cita con Anthony. Pero Anthony no está. O es Adam. Ya digo, cómo saber quién es quién. Es Adam, y el que llega es Anthony. No se parecen mucho, son exactamente iguales de aspecto y voz. Visten distinto y tienen distintas vidas. Anthony parece más seguro que Adam. Anthony muestra una cicatriz, tal vez tienen hasta la misma cicatriz en el pecho. La explicación inicial es que son hermanos siameses. Adam tiene miedo y se marcha precipitadamente. Si vemos la cicatriz de Adam, tendría que estar en el lado izquierdo. Si también en lado derecho sería muy raro. Claro, ella ahora tendría la sospecha de no saber si ese hombre es Adam o Anthony. Un tipo con un casco espía a Adam. Adam tiene una chica, pero no es su cónyuge oficial. Al menos no vive con él. El del casco es Anthony. Se sube en la guagua detrás de la chica. Cuando ella lo vea, ¿cómo reaccionará? Anthony la estudia, la observa, la valora, creo que sexualmente. La sigue. ¿Un rollo de intercambio de parejas?
No sé cuál de los dos, tal vez Adam, habla con una señora, tal vez su madre. Es Adam. Porque dijo  que no le gustan los arándanos, mientras que Anthony pidió arándonos cuando llegó de la calle en su casa, hace un rato. La madre zanja la cuestión de que existe un doble. "Deberías abandonar esa fantasía de ser un actor de tercera", es Adam o es Anthony. Extraña imagen de una enorme araña de larguísimas patas caminando por la ciudadd, por encima de los edificios rascacielos. La cicatriz está en el mismo lado. ¿Es Anthony ahora preocupado por si Adam se acostó con su mujer? Osea, teme que el hijo no sea suyo. No, lo que quiere en realidad es tirarse a la novia de Adam, se inventa una historia. Pues sí, Anthony va a casa de Adam. Le obliga a hacerlo. Se intercambian. Ja, Adam descubre, en el ascensor, con una extraña conversación con el vigilante, que Anthony ha tenido con él negocios raros, ¿a qué se refería con no puedo olvidar lo de la otra noche?. Yo sospecho que sexuales. Se menciona un cambio de cerradura un envío de llaves que le llegarán a Anthony. ¿Dónde está la mujer de Anthony? Ella ya llegó. Adam no sabe como actuar, pero nos hemos enterado que Anthony también tiene una madre. Mientras, Anthony, va disparado a lo suyo, a tirarse a la rubita de Adam. La mujer de Anthony sospecha que este tio se comporta un poco raro para ser Anthony. Recordemos que la novia de Adam no sabe que hay dos, pero la mujer de Anthony sí. Dudamos si la mujer de Anthony sabe o no sabe que este es Adam. Ya está, ya lo sabemos: "cómo estuvo la clase", pregunta ella. Él no reacciona. Mientras, los otros follan a gusto. No tanto, ella, que se llama Mary, descubre que este Adam tiene una marca de anillo en el dedo que antes no tenía. Te pilló, tío. Adam tiene remordimiento. Ja. La mujer de Anthony prefiere a Adam. Accidente. Mueren Anthony y Mary, supongo. Y todo queda como al principio. Adam ha cambiado de vida. Habíamos quedado que la mujer de Anthony sabía que no era Anthony, e incluso, después, que echaron un polvete en el salón, le susurró que quería que se quedara, confirmando que sabe que no es Anthony. Pero ahora, por la mañana, le habla como si fuera Anthony, pero ya no hay ninguna sombra extraña en su cara. Adam descubre que aquel sobre confidencial que le dieron a él pero era para Anthony contenía una llave. Tal vez Ánthony, en efecto tenía una amante. O tal vez.... espera, ¿no habló el tipo del ascensor de una llave? Hellen se llama la mujer de Anthony. Cuando Adam decide que va a acudir a esa cita que parecía tener Anthony esa noche, va a decírselo a Hellen y la Enorme Araña está allí, en la habitación.

La reconstrucción, de Lucien Pintilie (Rumanía, 1968)

Trata de la reconstrucción de un crímen cometido por dos muchachos durante una juerga. No es una película sobre el crimen en sí. Los muchachos se divierten con todo el proceso de reconstrucción, que está siendo filmado. Intentan escapar y hasta les da tiempo de ligarse a una pibilla que anda por ahí.


Terminus Paradis, de Lucien Pintilie (Rumanía, 1998)

Empieza con un tipo, que lleva un arma, huyendo. Detrás viene un ejército. Lo acorralan en un campo que podría ser de millo. Disparan y algunos soldados mueren. Los soldados disparan a su vez, pero quien mata al huído es un tipo desde un helicóptero. Todo esto lo ha visto el público desde un puente, que aplaude cuando consiguen abatir al prófugo.
Hay un tipo sentado a una mesa en lo que parece una terraza de bar, bebiendo. Aparece una chica y ambos se ponen a beber a culito de vaso de la botella que podría ser vodka, por una palabra que se les escapa. Luego se van los dos a una casa, cuya entrada está llena de escombros y tiene dos caballos aparcados delante. El ascensor no funciona y él la sube a caballito.
Mañana. Mientras ella se ducha cantando canciones del momento, él mea por el balcon. Luego ambos desayunan en la cocina.
Él trabaja en una granja de cerdos. Se le ve ayudando a parir a una cerda y limpiando el cochinillo. Mientras su voz recita algo. Tres tios llegan al apartamento, uno tiene una toca india aborigen, se oye la palabra américa. También el baño está lleno de gente, niños y mujeres. Tampax y Ava Gardner.
Están muy locos. Pasan de parecer discutir a ponerse a bailar a ritmo de rap. El chiquillo rompió la luna de un vehículo en la calle con una botella que lanzó y nadie movió una ceja. Alguien se va en avión. Son ellos, el tio y la tía, van en un coche. Conduce otro señor. ¿Los han ido a buscar al aeropuerto? Discuten los hombre y el tío tira del freno de mano, quedando detenido el coche en medio de un montón de bocinazos de los otros coches que han tenido que evitarlo. Son la madre y el padre. La chica va detrás. La chica y él se bajan del coche y se van. No están en américa, porque los otros conductores también hablaban rumano. Noriko se llama ella. El tío le rompió una silla al jefe y luego intentó qumar el local.
Estamos en un cuartel. Los tios -nuestro amigo entre ellos- acaban de llegar, con sus maletas. Los reciben obligándoles a hacer flexiones. "bulcat" tiene algo que ver con echarse al suelo. "Dret" significa ponerse en pie. Nuestro amigo es un poco remiso. Le tiran de la oreja por malo. Lo hacen echarse y levantarse un buen montón de veces. Ella viene a verle y le trae comida. Le mete mano, alguien los espía. El le pide la bragas. Le hace una paja. Discoteca. Concierto. La policía controlando. Norica consigue pasar.  Y luego todos los demás. Meno nuestro amigo, al que meten en una furgonteta. Va vestido de militar y ahora le están echando la bronca. Lo meten entre los cerdos a hacer ejercicios militares. "arma sut", el arma arriba. Joder, un tanque acaba de derribar el chiringuito aquel donde el tío le rompió a silla en la espalda al fulano que le metía mano a su novia. De dentro del tanque sale mi amigo. Con su gatito. Ella le mira. Están en una especie de grupo disciplinario. Nuestro amigo ha ido a parar allí. Está leyendo cuáles han sido sus faltas. Escenas típicas de los castigados. Todos reciben un paquete menos él que recibe una carta con una foto de ella de cuando era una niña. Se oye la voz de ella en off.
Alguien se marcha del cuartel y el que hace la guardia trata de detenerlo. Pelean. Cae el guardia. El gordo aquel, dueño del cuchitril que se cargó con el tanque se está tirando a su novia cuando él entra vestido de soldado y con el arma en la mano. Lo mata. Para resumir, creo que este es el tipo que vimos al principio. El y ella en un vagón de tren en marcha. Hay muchas cajas y él rebusca, encuentra comida. Salami y más cosas. Ella le mira con miedo. El, en cambio, está contento. Han entrado en una iglesia.¿Quiere que el cura los case? Acaban de cargarse al coronel, los propios policías. La misma bala le mató a él. Agidar

Taxi, un encuentro. (Argentina, 2001) de Gabriela David.
El actor es Diego Peretti. Hace de un malandrín que roba un taxi y se pone a trabajarlo durante la noche. Uno de sus clientes es una chica que resulta tener una bala en el hombro.Él cree que se trata de alguna delincuente que ha intentado entrar en una casa. La lleva a su casa y le saca la bala, luego hace que la recoja una ambulancia. Más tarde intenta entregar el taxi en un desguace donde le pagan por llevar coches robados pero se pelea con los dueños y le dispara en un pie a uno.
La chica se cura y se va a vivir con su abuela. Pero al tiempo decide volver a buscar al tipo que la salvó y darle las gracias. Le pide que le cuente qué pasó aquella noche (la película comienza con él sentándose y comenzando la narración) y entonces ella le cuenta lo que pasó en su casa. El padre les disparó a la madre y a ella y después se disparó en la boca. Yo diría que es una historia de miserias.

Tan lejos tan cerca, de Reza Mir-Karimim, Irán.

El doctor, neurocirujano, va al desierto, en su lujoso coche, a ver a su hijo que, aunque el muchacho aún no lo sabe, tiene una afección neuronal que va a acabar con él, por eso sufre mareos y desvanecimientos. El doctor ha estado algo distanciado de su hijo y esta podría ser la última ocasión para disfrutar de su compañía. El muchacho está con un grupo de compañeros observando las estrellas. Por el camino va conociendo gente buena, que resalta su diferencia con ellos, hombre de ciudad, descreído, gente de campo, confiada en el señor.
Al final el neurocirujano no llega a ver a su hijo. Muere enterrado en la arena, dentro de su propio coche, a causa de una tormenta, y de la falta de gasolina.

Me hace gracia el texto que acompaña a las descripciones:
El grupo de HispanTV les recuerda a los seguidores de nuestra página en Youtube de que en el caso de que no se suban nuevos vídeos, en 48 horas, esto significa que han bloqueado el acceso de este canal a su cuenta en YouTube. De ser así, haga Clic en el siguiente enlace para obtener nuestra nueva dirección en YouTube:


Se renta esposa (Prête-moi ta man) Eric Lartigau (Francia, 2007)

El tío tiene madre y hermanas que durante toda la vida le han censurado y boicoteado a sus novias. A los cuarenta y tantos le empiezan a echar en cara que no se haya casado, que no tenga una mujer que le cuide, es decir, que le lave y planche la ropa, que le haga la cama y todas esas cosas para las que, según parece, sirve una esposa.  Los maridos de todas las hermanas son unos calzonazos. Las hermanas empiezan a presentarle a todas sus amigas y a unas cuantas desconocidas y hasta a sus amigos cuando la cosa no lleva a una relación seria con ninguna de las mujeres.
"Hombres libres y cómodos con su parte femenina. Un poco traviesos"
Vale, él en realidad se opone a ese estilo de vida que le imponen sus hermanas. Inventa una trama para engañar a su madre y sus hermanas. Conoció a una chica, se van a casar y justo el día de la boda ella desaparece; él entra en depresión y ellas, a partir de entonces, ya no pueden hablar más de boda.
Conoce a Enmanuelle, hermana de un amigo suyo. Ta ta ta. No la acabé de ver. El final es que él se acaba casando con la chica.


Apocalipsis Omega Omega Doom Albert Pyum (EEUU, 1996)

Una película malísima pero con una estética curiosa. Sigue un patrón de western, con el forastero que llega al pueblo y consigue que los malos se maten entre ellos y él al final acaba con los malos que quedan. Solo que aquí son droides, o cyborgs, o robots de toda la vida. El personaje del forastero lo hace rutger Hauer, que si mal no recuerdo era el de Blade Runner.


Por si no te vuelvo a ver (Juan Pablo Villaseñor, 1997, México)
Unos viejitos de un asilo forman una orquesta con la llegada de Bruno. Una de las internas muere y Bruno se empeña en cumplir su último deseo que es que se entierren sus cenizas en su ciudad de nacimiento. Bruno localiza a una sobrina de la mujer. Todos sus compañeros de la orquesta van detrás de él y se contratan en un local para tocar. Pero el dueño los utiliza, sin ellos saberlo, de transportadores de droga. Cuando lo descubren se quedan con un cargamento que le regalan a la sobrina para que se vaya a Australia. Lo que me gustó de la película es una serie de canciones viejunas que me han gustado.

Los guantes mágicos (2003)
Silvia Prieto (1999)
Rapado (1992)
Todas películas de Martin Rejtman. Qué se puede decir de estas películas. Los personajes actúan "robóticamente" casi recitan de carretilla el texto. Sin inflexiones. Las escenas se suceden unas a otras pero no construyen una historias sino porque son una secuencia de escenas. Miento. Hay una leve historia. Por ejemplo la de Los guantes mágicos. El hilo central es Alejandro. Un conductor de remise (taxi no profesional o algo así) Un día se encuentra con Piraña que cree reconocerle como un amigo de su hermano y lo invita a su casa a escuchar su nuevo disco. Invita también a la novia de Alejandro, Cecilia, pero ese mismo día rompen. Cecilia tiene una depresión y la mujer de Piraña la ayuda en eso. Pero luego es ella la que tiene una depresión. En fin un rollo que se va sucediendo. Las otras son del mismo estilo. Es raro esa forma de contar de Retjman. Yo diría al pronto que los actores actúan mal. Pero cuando vez que lo hacen mal con homogeneidad, te dices, esto es planeado. Y así todo.

martes, 20 de diciembre de 2016

Paraíso

Si la muerte fuera ese instante eterno
que algunos imaginan, yo querría
morir en algunos libros -en las sensaciones
que me provocó leerlos-
(Industrias y andanzas de Alfanhuí,
La nave de los locos de Cristina Peri Rosi,
On the road, de Kerouac,
o El Libro del Desasosiego),
algunos domingos por la mañana,
de regreso de pasear al perro y después del café,
en unos tangos de [cantados por] Goyeneche
y unos poquitos recuerdos ya moldeados
por el olvido. A eso
lo llamaría Paraíso.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Movimiento Browniano

 La Alemania de Hitler siempre ha sido denostada como el ejemplo de lo peor que puede llegar a hacer el Ser Humano – en particular El Hombre, que es el que actúa. Tal vez La Mujer le apoya, pero el que toma decisiones, mata, destruye, descuartiza, somete, … es el hombre – Y, sin embargo, nunca resaltamos lo suficiente que también es un magnífico ejemplo de todo lo que puede llegar a hacer La Humanidad si todas las voluntades se aúnan en un mismo objetivo o propósito.

El problema es conseguir que ese objetivo común no sea matar al prójimo – o cualquier otro que tenga como consecuencia directa matar al prójimo, que en realidad no creo que sea nunca el objetivo principal. De hecho, lo que creo es que para el Ser Humano, particularmente demostrado por el género masculino de esta especie, el detalle de que el obstáculo para alcanzar el objeto de su ansia, generalmente inmediata, sea otro Ser Humano, no le disuade en absoluto que intentar procurárselo, al menos no por el hecho de que sea un congénere, en todo caso por la dificultad que pueda entrañar superarlo –.

Lo frustrante es observar la facilidad con que cualquier cabroncete consigue aunar voluntades en torno a su inicua causa y, en cambio, un fulano con un mínimo de honestidad que pretenda reunir adeptos a una empresa mínimamente virtuosa recibe una barahunda de críticas de diestro y siniestro que en la mayoría de los casos consiguen derribarlo; porque, por lo general, las buenas voluntades vienen desarmadas y en cambio las malas voluntadas llegan vestidas de armadura.

Además de que, por alguna extraña razón inherente a nuestra especie, declararse malvado provoca más adhesiones que declararse bondadoso. (Ha de ser que, si, en el primer caso, el declarante resulta mentir, no tenemos nada que temer, pues, además de ya estar en guardia por su declaración, al final no tendremos que defendernos de ninguna agresión. En cambio el que se declara inocente puede provocar que bajemos la guardia, por lo que, si resulta que ha mentido, nos pilla desprevenidos).

Pero, la idea que quería expresar es que está claro que nos es posible, a La Humanidad, emprender grandes cambios que transformen nuestro modo de vida radicalmente en un tiempo lo suficientemente corto como para que los que inician el proceso puedan llegar a ver resultados. Pero para eso debemos aunar voluntades en un único y mismo sentido, y no que cada uno tire para su lado convencido de que esa es la buena dirección solo porque es la suya y que, evidentemente, la dirección contraria de los otros solo puede estar motivada por su mala voluntad. 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Chorizo y Salchichón

Esta mañana me desperté con la frase “como lágrimas en la lluvia” flotando en la mente.
Debe ser que había estado soñando con la muerte porque esa frase se refería a mí, a todo lo que soy, a mis bromitas de por la mañana, a mis ideas, a mi forma de hacer el café, a todo eso que llamo yo y que somos tantos pero dentro de este cuerpecito que diosmadao. Ya sé que no es tan grandilocuente como ver estallar naves en llamas en la constelación de Orión o echar una meada a las puertas de Tanhauser, pero esto es lo que puedo dar, y, al parecer, algunas mañanas siento pena de que se pierda. Creo que solo por esto vale la pena seguir escribiendo. No es que uno valga o no valga la pena de conservar. Es que esa sensación de que algo de ti queda cuando tú no estés nos reconforta levemente mientras nos encontramos vivos, a pesar de sospechar que todo eso nos resultará absolutamente inútil cuando hayamos muertos.

No se crean que es así siempre, ayer por ejemplo me desperté con dos personajes, payasos, que se llamaban Chorizo y Salchichón. (Eran ladrones; Chorizo, el serio, el que hacía los planes, y Salchichón, el inquieto, medio tontorrón, que era el que al final hacía las cosas bien pese a sus continuas meteduras de pata y las broncas de Chorizo que en realidad nunca llega a hacer nada).

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Albricias

Tanto va el cántaro a la fuente que raro es que no vuelva lleno de agua. Pero claro, no toda la culpa es del cántaro, la fuente pone lo suyo. En nuestro caso, también hay que hablar -siempre queda exculpado por ese refrán- del señor, más a menudo señora, que lleva y trae el cántaro para un lado y para el otro. Que parece que fuera el cántaro solo el que desplegase unas patitas para andar y que la fuente se le subiera al hombro para tentarle: "déjame entrar en ti, cantarito". Nada que ver. El refrán abstrae el elemento más importante de la acción: el ser  humano o individuo que porta el cántaro. Este es el culpable de que el cántaro caiga y rompa. Perdiendo toda el agua si es a la vuelta o todo el aire si es a la ida. Hay otro refrán que sí culpa a la bella pastora de ir distraída haciendo cábalas de cómo va a gastar el dinero obtenido de la venta de la leche que, en esta ocasión, encierra el cántaro. Pero, ya digo, es otro refrán.

Pues todo este preámbulo, que no tiene nada que ver con el tema central, es para desembocar en el tema central, que es que: de tanto insistir en escribir tonterías, al final uno va y pilla un libro. Así, como quien pilla una pulmonía de tanto andar bajo la lluvia, o pilla una alergia de tanto caminar entre las gramíneas, o pilla una sífilis de tanto andar con mujeres desaseadas. De esa misma manera que digo en plan metáfora, las muchas escrituras en este blog al que me expongo imprudentemente me han llevado a pillar otra vez un libro; ya en otras ocasiones me ha pasado, pero no se inmuniza uno contra esto, la única vacuna es el aburrimiento, el cansancio, la malagana, la desilusión; pero quién se cansa de un orgasmo continuo -no sé por qué pienso en ratas de laboratorio, cosas del subconsciente-, quién se cansa de la más maravillosa de las maneras que ha inventado el hombre de no hacer nada, quién se cansa de mirarse para adentro para olvidarse de lo de fuera, esa matrix para la cual no hay pastilla que valga. Yo me canso a veces, pero me recupero enseguida. En cuanto pienso que peor es trabajar, y como trabajar tengo que trabajar, que no me gusta, por qué voy a privarme de escribir, que sí que me gusta mucho.

Pues entonces pasa, y todavía no lo he terminado de decir, que mira que soy cansino, que tengo libro nuevo. Quiero decir que no lo tengo aún, pero lo tendré, editor mediante, dios le conserve toda su buena voluntad. El libro se va a llamar si la censura no lo remedia
INVENTOS Y MIXTIFICCIONES  
(Mercurio Ediciones)
y lo autorizo yo, Riforfo Rex, aunque, como siempre, el amigo Ricardo me echa una mano en poner las manos y eso, que él se lleva la parte trabajosa del asunto que es mover los dedos y poner las palabras y yo la parte mollar, que es estar tumbado y pensar las historias, soñarlas, inventarlas, o copiarlas clavadito clavadito de la realidad, según le convenga a cada una.

Si hubiere o hubiese algún lector de este blog, y si, siendo habitual dél, estuviese interesado en mis... llamémosles tonterías, que a mí se me hace gordo llamarlo obra o creación, que yo no creo nada y obro menos, si no es en cierto lugar, donde, por cierto, recibo no pocas de las inspiraciones que luego aquí llegan convenientemente perfumadas, estoy seguro de que le parecerán albricias estas nuevas (no sé si conviene aquí esta palabra, pero la dejo que es bonita, y últimamente tengo cuerpo de Góngora como aquel de Amanece que no es poco), vayan para ellos estas notas como campanillas para el perro de Paulov, haciéndole paladear los manjares anunciados (que vendrán, no como al perro referido que al final ya no venían y todo quedaba en campanillas). Si no hubiere lectores de este blog, pues nada les anuncio y nada les deseo que es tontería gastar palabras para quien no las lee.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Ingeniería Social

El otro día, echando un vistazo al libro de filosofía de COU que todavía hoy me siento incapaz de “leer” comprensivamente, me entretuve en Compte, que hablaba o proponía o tenía esperanzas de que algún día hubiera una “ingeniería social”, es decir, un estudio de la sociología como ciencia empírica, en la que se aplicaran fórmulas para analizar y sacar conclusiones y establecer direcciones. No sé si basado en eso estaba la saga aquella de Isaac Asimov que se llamaba Las Fundaciones, en donde el tío venía a proponer una sociedad que preveía los sucesos del futuro y trataba de corregir deficiencias dirigiendo el rumbo de la sociedad en un sentido u otro. Algo de eso nos falta, me parece a mí. Ya está bien de política circunstancial, dirigida por intereses mezquinos y zafios, es decir, intereses particulares, “dinero, casi siempre”, en los que nos embarcan a todos bajo el indiscutible, e indefinido o pervertido, paraguas de la democracia.
Sin hacer alardes de erudito, nada más alejado de mi humilde persona, tengo para mí que el gran cambio que hubo desde el siglo dieciocho al siglo diecinueve, la abolición de un sistema de sociedad, estuvo marcado por dos guerras, en cierta medida mundiales, aunque con epicentro en Europa, me refiero a la Revolución Francesa y a las invasiones Napoleónicas. Tras eso, el mundo tomó un nuevo rumbo, al menos hubo un cambio significativo de la configuración de nuestras sociedades. Lo mismo ocurrió al comienzo del siglo XX, con la primera y la segunda guerras mundiales. Y ahora estamos en el siglo XXI, donde, todavía, tocamos madera, no se ha desatado el caos físico, aunque el caos metafísico ya hace tiempo que lo tenemos aquí. Si no queremos entender las guerras en oriente medio como la primera parte de esta, al parecer costumbre humana de no mover ficha hasta que no hayamos cometido las mayores barbaridades de que seamos capaces, para luego arrepentirnos,  darnos golpes de pecho y jurar por todos los demonios, como en aquellas primeras borracheras descontroladas de nuestra juventud, que nunca más.


sábado, 29 de octubre de 2016

Un encuentro enigmático

Al salir del hotel había un taxista esperándome. Me habló, en portugués, naturalmente, y me abrió la puerta del coche. Yo le pregunté adónde me llevaba, en español, naturalmente, y él me respondió algo, en portugués, naturalmente, que me convenció, supongo, y me metí en el coche. Bajé el cristal y le dije a mi mujer y a mi hija que se dieran un paseo por ahí, que no sabía cuándo volvería. Las dos me miraron indiferentes y comenzaron a caminar por la acera sin volver la mirada.
El taxi se puso a dar vueltas por aquellas calles, a subir y bajar, parándose de vez en cuando para que pasaran los tranvías y los turistas, que no respetaban tanto los pasos de peatones ni los semáforos como se dice por ahí.
Cruzamos el puente 25 de Abril y nos metimos luego por un barrio medio abandonado cerca de la una zona industrial hasta llegar a una plazoleta junto a un muelle y un destrozado paseo marítimo donde grupos de negros sentados en el muro miraban la ría del Tajo, hacia Lisboa, allá enfrente.
El taxi se detuvo y el taxista volvió a hablar sin sonreír. Luego se quedó mirándome hasta que comprendí que ahí terminaba el viaje. Abrí la puerta temerosamente, taladrado por las miradas de los negros que se volvían para mirarme, molestos, porque interrumpía su serena contemplación de la ciudad. En cuanto cerré la puerta de la viatura, el conductor arrancó y me quedé allí, en medio de la carretera, sin saber qué hacer, adónde ir, dónde estaba y un montón de cosas más. Crucé hasta el parque alejándome de las miradas y me puse a observar lo que hacían unos recolectores de almejas que seleccionaban directamente desde sus redes repletas las conchas más hermosas que iban metiendo en un cubo que tuvo mejores tiempos y hasta un asa metálica en alguna ocasión. A los recolectores no les gustó mi presencia y me miraron hostilmente interrumpiendo su labor. Un viejo de indefinida e infinita edad me señaló un punto más allá del parque y dijo algo, en portugués muy confuso, supongo. Yo miré hacia donde me señalaba. Se trataba de un edificio casi desmoronándose sobre sí mismo con algunas ventanas tapiadas y otras con tablas claveteadas, mas una oscurísima puerta rechazando cualquier invitación a entrar. Me dirigí remolonamente hacia allí con un incómodo dolor de estómago y una sensación soñolienta que me sugirió la idea de que podría estar durmiendo y que todo aquello podría ser un sueño. Deseé estar meándome para despertar, lo que me pareció un pensamiento estúpido.
La puerta daba a un zaguán muy breve al final del cual una empinada escalera se adentraba en la oscuridad y el silencio amenazador. No me quedó más remedio que subir.
1º Andar, decía en la primera puerta que encontré, cerrada, y seguí subiendo. En el segundo piso simplemente no había puerta y justo al llegar oí una tosecilla dentro que se me antojó un aviso de que había llegado a mi destino.
-Me alegro que esté usted de vuelta, don Riforfo - dijo alguien desde dentro, así que tuve que entrar.
-Disculpe. Es muy posible que haya una confusión en todo esto -respondí un poco a tientas mientras avanzaba en busca del poseedor de esa vocecilla de anciano achacoso. Lo encontré sentado a una mesa de aspecto completamente acorde con el resto del edificio y del barrio. Sobre la mesa había una botella de oporto en cuya etiqueta figuraba una sombra envuelta en una capa. Dos vasos la flanqueaban, el que estaba más cerca del anciano ya estaba vacío, el otro frente a la silla vacía que me esperaba, aún seguía lleno. No dudé en acercarme y tomármelo de un trago antes de sentarme. El anciano se precipitó hacia la botella y volvió a llenar los vasos.
Se trataba de un viejecito formalmente vestido, incluyendo un abrigo y un sombrero. Unas gafitas de cristales bastante sucios y un bigotito menos canoso de lo que podría esperarse.
-Mi nombre es Alvaro, Alvaro de Campos, supongo que le sonará ese nombre.
Me tomé el segundo vaso de oporto con una celeridad muy poco elegante y alargué la mano hacia la botella para llenarlo de nuevo. El anciano se apresuró a beberse el suyo antes de que yo terminara la operación y procedí a completárselo nuevamente.
-No entiendo nada. Perdóneme. No entiendo nada de lo que está pasando.
-No se preocupe. No tiene nada de qué preocuparse, se lo aseguro. Simplemente una conversación entre amigos. Me considero su amigo y no tengo la menor duda de que usted se considera mi amigo. ¿O, tal vez, me engaño, don Riforfo?
-Esto debe ser una broma.
-Salgamos a ver la ciudad, amigo Riforfo, no nos quedemos aquí, en este lugar fantasmal, agónico-dijo, y se puso en pie dificultosamente, cogió el bastón y se dirigió a paso lento hacia la puerta- No tenía que haberme ocurrido esto a mí. No a mí.
-Qué es lo que no tenía que haberle ocurrido, don Álvaro.
-Envejecer. Precisamente a mí, ¿comprende?. Alberto hubiera hecho un vejito magnífico, muy buen contador de historias. Ricardo, Ricardo hubiera sido un viejo muy seductor y elegante. Tal vez Fernando murió cuando debía, no lo sé. En cuando a Bernardo. Todos pensábamos que estaba muerto y lo único que hizo fue extinguirse. Pero yo, yo. No sé. No me lo merezco.
-No le entiendo, don Álvaro, ¿qué no se merece?
-Vivir, Riforfo, vivir. Es un castigo. Por mi inercia, por mi desesperación nunca realizada de vivir, se me ha condenado a vivir.
-Es usted bastante enigmático.
-No me diga eso precisamente usted, Riforfo. Usted me ha leído. Sabe que soy como usted. Únicamente consúltese a usted mismo. Y, sin ánimo de ofenderle, rece por no llegar a mi edad, es una agonía.
-Yo no le veo tan mal.
-No me sea condescendiente.
Bajamos a la calle y el taxi estaba esperándonos. Subimos y nos dejó frente a la Plaza del Comercio. No hablamos durante el trayecto.


(esto promete una conversación con don Álvaro, y un paseo por Lisboa, veremos si se cumplen las promesas)

miércoles, 19 de octubre de 2016

Una implicación de la Teoría Cuántica que dio conmigo en el duro suelo por falta de convicción

Pues, iba caminando por Pérez Galdós, precisamente hacia su museo. que no está en su calle sino en Cano, que, si no me equivoco, hace referencia a un obispo efímero que tuvimos por aquí, allá por los comienzo del siglo diecinueve, muy protestado por la juventud debido a su excesiva afición a las letanías y rogativas, a las que convocaba de oficio a toda la parroquia con excesiva frecuencia en la plaza de Santa Ana, motivo por el cual decidieron celebrar los fastos de su defunción antes de que se produjera su óbito, que, de todas maneras tuvo lugar muy poco tiempo después.
Pues iba, como comencé a decir, por esa calle, pensando en las implicaciones que dicen que tiene la teoría cuántica, donde nada parece ser lo que es ni estar donde está, donde una partícula es y al mismo tiempo no es, y se mueve de una manera pero también de otra completamente opuesta, donde dos partículas se comunican a distancia sin que medie entre ellas ningún medio aparente de comunicación, y no sé qué más.
Pues nos avisa la tal teoría, extrapolan algunos, de que igual la realidad no es tal sino una especie de consenso que la fija en un punto lo mismo que podría haberla fijado en otro, que el mundo es apariencia y que la objetividad de tal apariencia no es ni más ni menos que consenso, y que si vemos sol y luna y estrellas, si el suelo es suelo y no atravesamos las paredes, no es porque la realidad subyacente se oponga a ello sino porque nosotros, los seres vivos, por hábito y convencimiento, tal vez por comodidad, lo hemos convenido así.
Dicen que bastaría, y no dicen que fuera fácil, con que uno se sustrajera a esa convención o consenso para ver ante los propios ojos cómo la realidad acostumbrada se deshace o deforma o transforma si uno es capaz de mantenerse en esa postura de escepticismo o descreimiento de la información que los sentidos nos proporcionan.
Y como ejemplo pedestre, aunque poco idóneo, tal vez, imaginé que con un simple acto de voluntad uno podría decidir que ya no sería necesario apoyar los pies en el suelo para andar. Y entonces noté que al dar el siguiente paso el pié se me quedó en el aire sin llegar a tocar el suelo, y, pese a ello, soportaba todo el peso de mi cuerpo, que excede en más de diez los ochenta kilogramos que me exige mi médico de cabecera para que se regule de forma natural mi tensión, que últimamente viene aspirando a las alturas, no sé si trascendentales o meramente físicas, pero que si no la controlo será a mí al que terminará por hacer trascender y con ello, será bueno o malo, no lo sé, darme acceso a descubrir la verdad última de todos los misterios, que hasta ese instante fatal persistirán siéndolo.
Y ocurrió que, al notar esta singularidad contranatural de avanzar sin estar sostenido por el suelo, titubeé descreído, acto fatal de falta de convicción, y al dar el siguiente paso caí aparatosamente al piso ante una pareja juvenil que, aparentemente sostenidos por un banco, se procuraban mutuamente sendas carantoñas, caricias y ósculos apasionados, las que, con indisimulado fastidio, hubieron de interrumpir para ayudarme a levantar del suelo, regodeándose de paso en tratarme de abuelo y aconsejándome que fuera pensando  en adquirir ciertos instrumentos de apoyo que según ellos le iban ya conviniendo a mi edad. 

martes, 18 de octubre de 2016

Cuarta dimensión

Admitiendo que vivamos en una tercera dimensión, o que, mejor dicho, nuestra percepción y experiencia del mundo ocurra en una tercera dimensión, más una dimensión tiempo que no podemos nombrar exactamente como cuarta. ¿Cómo sería una cuarta dimensión?
Si partimos del punto, entendido como un objeto sin dimensiones, el desplazamiento del punto en una dirección que resulta imposible para el punto, que no conoce direcciones, que no conoce otra cosa que el punto, y si en ese desplazamiento se va dejando un rastro, eso que creamos es la línea, es decir, un objeto en un espacio bidimensional.
Así que, como dice Ouspenski, ascender de dimensión es desplazarse en una dirección desconocida, imposible para el estado de cosas en la dimensión de partida, y ser capaz de percibir las infinitas posiciones que se van adoptando a lo largo del desplazamiento.
Si la línea se desplaza lateralmente y es capaz de percibir cada una de sus posiciones simultáneamente, esa línea observa que forma un plano. Si un plano se desplaza lateralmente y es capaz de percibir todas y cada una de esas posiciones que adopta en ese desplazamiento, entonces tenemos que ese plano percibe que se ha convertido en un volumen.
Y si un volumen se desplaza lateralmente, lo que quiera que esto signifique, y es capaz de percibir todas y cada una de las posiciones en ese desplazamiento, ya tenemos aquí la cuarta dimensión. Todo esto, obviamente son elucubraciones, pero qué maravilla que nuestra mente sea capaz de elucubrar de esta manera.

Cual puede ser nuestra dimensión desconocida. Podría ser el tiempo y podría ser que nuestro objetivo para entrar en la cuarta dimensión sea precisamente conseguir percibir nuestro desplazamiento en esa dimensión alternativa a las otras tres que es el tiempo. Si nuestra mente fuera capaz de percibir todas y cada una de nuestras “posiciones” a lo largo del tiempo de nuestra vida, el tiempo se detendría para nosotros, seríamos una única unidad existencial con unos límites de comienzo y final. Pero para ser capaces de percibir esto, la mente debe saltar se su concepción de tiempo que esencialmente es una estricta compartimentación entre Pasado, Presente, y Futuro.

Nosotros concebimos que vivimos en el presente. Entendemos el presente como este instante, que aún no ha sido pensado y ya pasó. Podríamos representar el Presente como un punto adimensional.  Si el presente es un punto adimensional, nuestra existencia es una línea. No es infinita porque tenemos un comienzo y tenemos un fin, es pues un segmento. Pero nosotros somos incapaces de concebir el completo de nuestra vida, apenas recordamos, tergiversadamente, el pasado y nada sabemos del futuro hasta que no ha ocurrido. Si fuéramos capaces de ser conscientes de toda nuestra vida en cualquier instante (en realidad si fuéramos capaces de concebir toda nuestra vida, ya no existirían los instantes) podríamos decir que toda nuestra vida es un elemento, una entidad de cuarta dimensión. Y por ahí podría continuar nuestra elucubración dimensional. ¿Qué significaría desplazar esta línea lateralmente? Si una línea es el conjunto de nuestra vida, cada línea representa una vida distinta que nosotros podríamos haber vivido. De nuevo, si fuéramos capaces de abarcar conscientemente no solo una de nuestras vidas al completo, sino todas las posibles vidas que podíamos haber vivido, cada una de esas vidas sería una línea y el conjunto de esas vidas sería un plano. Por similitud hemos de deducir que no es infinito el conjunto de posibles vidas que una sola entidad, yo, puede vivir. Así que ya hemos alcanzado la quinta dimensión, somos un volumen integrado (el cuerpo) en un plano en el tiempo (todas las posibles vidas que podría vivir ese cuerpo) Ya sabemos el siguiente paso, ese plano debe desplazarse lateralmente, pero, ¿cómo explicarnos esto?
Ese plano representa una individualidad. Todos los otros individuos son también uno de esos planos. No solo los individuos vivos, sino también los individuos inertes, todo lo que existe es un plano en esa quinta dimensión. Así que tenemos muchos planos en la quinta dimensión. Pero somos cosas distintas, creemos. ¿Qué tal si en realidad todos esos planos de la quinta dimensión fuéramos una única entidad en la sexta dimensión?

¿A que da vértigo?

lunes, 17 de octubre de 2016

Arte Objetivo y Arte Subjetivo

Dice O. que G. habla de un Arte Objetivo y de un Arte Subjetivo. Para G. el Arte Objetivo tiene como función almacenar información, preservar información para las generaciones. La danza, la escultura, la pintura, la literatura, son formas de preservación de información preciosa, aunque para comprenderla no basta simplemente gozar abstractamente de su posible belleza. Cada gesto, cada movimiento, cada paso, y ritmo del cuerpo de un danzarín o danzarina es parte del mensaje codificado y solo comprensible para los que conocen su clave de interpretación. Las proporciones de una escultura, las posiciones de sus manos, sus piernas, la disposición de los elementos de su rostro, todo en ella, igualmente, codifica información. Y no solo lo que dicen las palabras de un texto escrito literalmente habla en los textos escritos, es necesario comprender las claves de las imágenes que evocan para descubrir el verdadero mensaje que transmiten.  Eso es para G. el arte objetivo. No está destinado a las emociones, sino al intelecto.
¿Qué es el Arte Subjetivo, entonces? Es Arte Subjetivo es esa expresión que trasciende de las consideradas [buenas] obras de arte, es un espacio indefinible, pero sugerente, una sensación de realidad superior, pero tan abstracta e inaprensible que ni sus practicantes saben muy bien cómo definirla, ni tan siquiera cómo alcanzarla, pues el sentir común es que solo se llega por azar, y nunca se sabe si realmente se está, aunque todos concuerdan en que siempre se sabe cuándo no se está.
Mi razonamiento es que, lo mismo que del cerebro y su funcionamiento trasciende esto que llamamos mente y que, aunque muy difícil de precisar, viene a ser una representación del mundo, no el mundo en sí mismo, a partir de las impresiones que nos dejan los sentidos y el modo que tiene el cerebro de elaborar esas impresiones, el Arte es un territorio más allá de la mente, aún más impreciso e indefinible derivado del modo en que nuestra mente tiene de elaborar su información, que se construye apenas a base de abstracciones e intuiciones, pero que nos devuelve una sensación de integridad, de completitud y de posibilidad inaprensible e inexplicable, tal vez siendo precisamente esa falta de explicación racional la que lo mantenga en ese nivel superior de lugar de salvación.

domingo, 16 de octubre de 2016

Películas que se pueden ver en Youtube, por el momento.

West Beirut Ziad Doueiri (Líbano)
La vida en Beirut durante la guerra. Los personajes son unos niños

This is not a film de Jafar Panahi (Irán)
Un director de cine permanece encerrado en su casa por orden judicial. Tiene prohibido rodar, aún así planea hacer una película.

Pasion de Muhamad Malas (Siria)
No me acuerdo en absoluto.

Osama de Siddiq Barmak (afganistan)
Osama en realidad es una niña que se disfraza de niño para conseguir trabajo y ayudar a su madre, la cual, siendo enfermera, al no tener marido, no puede desplazarse sola por la ciudad ni trabajar en el hospital.

El sabor de las cerezas de Abbas Kiarostami.
Un hombre busca a alguien en los alrededores de una cantera. Quiere tomarse unas pastillas y tumbarse en un agujero para morir y que el tipo, al que le pagará una generosa cantidad, lo entierre por la mañana después de asegurarse de que está muerto. (Irán)

A través de los olivos (Abbas Kiarostami)
Se rueda una película en una zona de Irán, a unos doscientos kilómetros de Teherán, creo comprender. Los actores son gente de la zona. En particular la película trata de un chico y una chica. Da la casualidad de que el chico anda tras la chica desde hace tiempo. Al principio hay cierta tirantez y es difícil rodar con ellos porque no hablan en presencia del otro. Pero luego consiguen superarlo, aunque fuera del guión ella no dice una palabra. Él en cambio está todo el rato intentando convencerla de que se case con él.

Dónde está la casa de mi amigo. (Abbas Kiarostami).
Un niño toma por accidente el cuaderno de un amigo cuando este le ayuda tras una caída a recoger sus cosas. Cuando, ya en casa, se da cuenta, recuerda que el maestro ha amenazado al amigo con expulsarle si vuelve a llegar sin haber hecho los deberes. Así que el niño decide ir a llevarle el cuaderno a su amigo. Pero no sabe donde vive. Tras unas peripecias buscando la casa, no consigue encontrarle y hace los deberes por él.

Dayereh/El círculo (jafar Panahi)
 La vida de varias mujeres proscritas, unas que se han escapado de la cárcel, otras que ejercen la prostitución. El contraste entre la libertad de movimientos del hombre y las severas restricciones aplicadas a las mujeres.

Y la vida continúa (De Abbas Kiarostami)
Resulta que la película que están rodando en A través de los olivos, es precisamente esta. Trata de un padre y un hijo que viajan al lugar donde se acaba de producir un terremoto. Buscan a alguien en Koker y tratan de llegar a esa ciudad. POr el camino van encontrando gente y observando el caos que ha generado el terremoto. El día que se produjo el terremoto se emitía por televisión un partido entre brazil y no sé qué otro equipo. En un campamento el hijo observa que están montando una antena de televisión para ver otro partido y decide quedarse. El padre sigue solo para Koker. A la vuelta lo recogerá.


Touki-Bouki 
Senegal 1973 dirigida por Djibril Diop Mambéty. Un chico y una chica buscan la manera de encontrar dinero para poder irse a París. Lo consiguen, pero en el último momento él decide no marcharse.

Madame Broutette, Senegal 2002, Moussa Sene Absa.
 Madam Brouette es una mujer divorciada que vive pobremente de sus ventas en el mercadillo con su hija. Es una mujer independiente y segura de sí misma. Un día conoce a Nago, un policía. Y parece que la cosa es prometedora, para ella, pero Lago resulta ser un vividor sin ninguna intención seria para con ella. Matti se queda embarazada de Nago, y, naturalmente, este pasa de ella. Matti y su amiga consiguen, por medio de contrabando, dinero para montar un chiringuito.    


Le Franc, un film de Djibril Diop Mambéty.
Un hombre sin oficio ni beneficio recibe de un enano un billete de lotería. Lo pega detrás de la puerta de la casa donde está alquilado, pero por no pagar el alquiler lo echan. Se lleva la puerta con el billete pegado consigo, además de un poster de Yaadikoone, un célebre bandido bueno. El billete gana, pero para ir a cobrar tiene que llevar la puerta al banco. En el banco le dicen que tiene que despegar el billete y lleva la puerta a la playa.


El mundo rio de un tal Stuart Gillard.

Un tío está a punto de darle un anillo a su novia cuando la misma chica a la que se lo acaba de comprar destapa su cinturón de bombas y lo hace estallar. El tio sobrevive. De pronto el tío aparece en una especie de colmena con otro montón de fulanos, en pelotas e inconscientes. Un ser lo elige de entre todos y lo despierta. El tío aparece ya vestido dentro del agua. Sale hasta la superficie. Llegan a un lugar deshabitado. Encuentra a una tal Deborah, amiga de su novia. El mundo de Rio, es un mundo entorno a un rio, donde van a parar resucitados de todas las épocas. No hay niños ni ancianos. Y nadie sabe por qué están ahí. Pero lo que ocurre es que se reproducen los tipos de dominadores y dominados. Aparecen Pizarro, que es un malvado dominador. Y Samuel Clemens, alias Mark Twain. Se tratra de un ciclo de novelas de Philip José Farmer, El mundo de Rio.


No Humanos. Película española low cost, valenciana. Fran J. S[ánchez]. C[alvo]. 2016.
Un aficionado a los misterios, lector de Jacques Vallé (Pasaporte a Magonia, un clásico de la literatura sobre ovnis) decide ir a investigar un suceso ocurrido en la sierra de Aitana, que debe estar en Valencia. Dos luces que han sido avistadas. Un hombre que se ha visto afectado por esas luces. Ligera referencia a La Zona, de Tarkovski. La imagen que señala la mujer del extraterrestre dibujado es una de las de la meseta de Tassili

El único superviviente (The quiet earth) 1885 Geoff Murphy.
Por de pronto, un tipo que está solo en el mundo. Todos parecen haber desaparecido en un tris tras, dejando los coches en marcha, las cafeteras puestas y todo lo demás. El tipo se está dando cuenta. El tio trabaja en un centro de investigación. Todo parece consecuencia de un experimento, cooperación internacional. 6 y 12. Tiene que significar algo. Se ve al principio de la película y poco después, cuando el tio tira un reloj al suelo. Ante una situación como esa, lo que hace el tío es acumular cosas, vestir bien. Ahora empiezan los problemas. Se acabó la energía. Los coches tienen el volante por la derecha. De pronto aparece una chica. Además es preciosa. Un pimpollo. Sienten extrañas sensaciones que se manifiesta en imágenes deslumbrantes del sol y señales digitales. No me siento responsable, Dios lo ha permitido. Joder. Aparece otro tipo. Con pinta de malandro. Pero se hacen amigos. Surgen los celos. Menciones a Dios constantemente. El sol sigue deteriorándose. Tienen que destruir el laboratorio. Durante la ocurrencia, escenas un poco surrealistas. Algo me recordó a alguna escena de Lynch. Muy vagamente. Se ponen a jugar con el camión de explosivos. Ah, déjalos, son unos locos enamorados. Con el moreno sí hay escena de sexo. Muy light.El científico se sacrifica por la humanidad. Haciéndose volar. Ja, pues el tío se salvó. Está en una playa, mirando cómo sale saturno por el horizonte, con su anillo y todo.(Claro, cómo lo íbamos a reconocer si no)

El Segundo Aire (2001) Película Mexicana de Fernando Sarinana.
Solo por ella vale la pena. Ella está casada con un tal Fernando. Tiene prisa y ella lo lleva al trabajo, pero por el camino se encuentran una manifestación. Quieren cerrar una pulidora que contamina mucho. Él, con los nervios, pierde los papeles y se sale del coche a protestar contra los manifestantes. Ella intercambia miradas con un joven guapete. Él es guapete, ecologista, joven. Casualmente coincide con ella en la empresa de ella proponiéndole un proyecto ecologista. Ella se emociona con el chico. El marido, se llama Moisés, no Fernando, es buen tipo, pero ya tienen unos años de casado. Ella se llama Julia. Qué echa de menos, la pasión. Él es arquitecto y precisamente su último proyecto es bastante antiecológico, por lo menos despierta las iras de los ecólogos. Son, por supuesto, burgueses. No me dan pena los burgueses, y cuando pienso que me van a dar pena, pienso que yo soy uno de ellos. Ella es profesora. El proyecto es algo de la asignatura que ella imparte. Él también pasa por una crisis de incoherencia entre sus ideales de juventud y en lo que se han convertido. Moisés, es su marido. ¿Lo he dicho ya? Siempre trabaja hasta tarde. Ella sabe y él sabe, los dos saben. El chico también escribe poesía. El hijoputa del chico se llama Ricardo. Le lee su poema y ella, extasiada, le corrige "deceo va con ese", "cenos" también. El marido ha perdido todos sus ideales de como mínimo integrar la obra en el entorno, basta con que le paguen "un chingo" para que todo se olvide. El puto ecologista tiene un descapotable, pequeñito, pero descapotable deportivo. Se le oye el tragar saliva a ella cuando está en un aprieto. "¿Me regalan un vaso con agua?". Las situaciones incómodas cuando el marido sorprende a la mujer con el chico se salvan porque el chico es ecologista y él tiene un conflicto con los ecologistas. "Si no me vendo, se acabó. Adiós despacho, club, computadora de Jimena (la hija)"."Cada vez que hablamos me tocas una parte del cuerpo. Te juro que esta vez no te voy a hacer nada. Ese es el problema". Error en la pregunta: "Cómo sabes que tiene un tatuaje. Es la moda, cómo sabes tú que tiene un tatuaje".Incorruptible, al marido le ha dolido esa afirmación de la hija, "papá, eres incorruptible", porque no la dejó quedarse hasta más tarde por un montón de besos. Ella revive en su mente los momento de pasión con el marido. El marido lo sabe. Intenta atropellarlo. Lo consigue. Ahora el chico se queda un par de días en la casa mientras se recupera. Bueno, la cosa sigue así. Pero sabemos que al final se arreglan. El marido vuelve al redil de la honestidad. Y ella vuelve a enamorarse del marido. El chiquito desaparece para siempre. Y ya no tengo nada más que decir.

PREDESTINATION (2014) de Michael Spierig, Peter Spierig. Basada en un relato de Robert A. Heinlein.
Veamos. El tipo trabaja para una organización secretísima. Viaja en el tiempo. Y está persiguiendo a un bomber que lleva dando la lata un tiempo. A consecuencia de la última "batalla" el tío quedó desfigurado y le trasplantaron la cara. El bomber se escapó.
Conoce a un hombre en un bar. El hombre le cuenta su vida. Fue abandonado como niña en un orfanato. Estuvo a punto de ingresar en una organización gubernamental, pero descubrieron que tenía órganos másculinosy femeninos al mismo tiempo. La echaron y conoció a un tipo que le hizo un hijo y luego desapareció. Tuvo el hijo por cesárea y en la operación tuvieron que extirparle los órganos femeninos así que le potenciaron los órganos masculinos y siguió viviendo como hombre. El hijo, se lo robaron del hospital. Para sobrevivir se dedicó a escribir historias de confesiones para las revistas de mujeres. ("yo fui una esposa maltratada" y cosas así) El tipo lo convence de que puede ayudarle a matar al hombre que le hizo un hijo y desapareció.Lo lleva al pasado y resulta que el hombre que le hizo un hijo fue él mismo. Resulta que nuestro personaje fue el que robó a la niña y la dejó en el orfanato unos cuantos años más atrás. Y resulta, al final, que nuestro hombre es también esa niña y ese hombre.
Nuestro hombre deja a aquel hombre del bar en su puesto de la institución, lo va a sustituir. Él se retira a Nueva York, aún con intención de atrapar al bomber. Y, en efecto, lo encuentra. El bomber es él mismo. Lo mata. Y se acaba la historia, porque quién dice que él mismo no seguirá siendo el bomber.

555 (2011) de Gustavo Giannini y Leandro Visconti.
Un profesor de filosofía recibe la visita de una chica un tanto misteriosa. La chica le habla de un tal Benjamin Solari Parravacini, un pintor surrealista de los años 20, cuyos dibujos han sido premonitorios. Salen, entran, tontean, se hablan de sus cosas, follan, y ella desaparece. El, como forma de reencontrarla, empieza a estudiar los dibujos del tal Parravicini y descubre coincidencias entre ellos y sucesos del mundo como el atentado a las torres gemelas etc. Sigue indagando hasta volverse medio loco, pero descubre que para el año dos mil y pico cinco un meteoríto va a darle un zarpazo a la Tiera que la dejará medio atontada y con el eje de giro desplazado. Eso provocará que grandes zonas del planeta queden inundadas. Pero también descubre que ya hay gente que lo ha descubierto y que está haciendo inversiones, aparentemente absurdas en estos momentos, en las zonas altas de toda sudamérica, que quedará a salvo de esas inundaciones. Con respecto a la chica, explora la dirección y el teléfono que ella le dio y da con la casa, pero allí no vive nadie con su nombre, ni tampoco en lo alrededores. Descubre que la nieta de la señora que vive en la casa se parece mucho a su chica, y estando allí llega de visita la nieta con una hija que acaba de tener a la que reconoce por un lunar de nacimiento que tiene en la mano. Hay alguien que persigue a nuestro hombre, tal vez porque no quiere que se revele el gran secreto y se descubra el pastel inversor. Al final, ese alguien, acaba matándolo.

Esperando al Mesías 2000, de Daniel Burman
Las películas de este tío, el actor, Daniel Hendler, son tan... judías. Bueno. Estamos en la época del corralito. Santamaría ha sido despedido del banco y el mismo día la mujer lo echa de casa, así que el tio aprende a buscarse la vida por la calle. Recupera carteras robadas de donde las tiran los ladrones y se las devuelve a los dueños a cambio de la voluntad. Conoce a Elsa que limpia baños por la voluntad para vivir que le permite asearse por las noches. Por otro lado está Ariel que acaba de encontrar trabajo editando vídeos. Allí conoce a Sara con la que tiene que trabajar y se enamora de ella, pero ella es homosexual y la relación es un tanto complicada. Además de Ariel está enamorada Estela, a la que conoce desde niños, y que trabaja con su padre, Simón en un restaurante judío.
Las dos historias son paralelas y se unen porque Santamaría encuentra la cartera de la madre de Ariel y lo llama para devolvérsela. Quedan un par de veces para hablar y como Ariel le cuenta a Sara, esta quiere entrevistar a Santamaría y hacer un programa con él.

El agua del fin del mundo 2011, de Paula Siero (Argentina)
Laura y Adriana son dos hermanas. Laura está enferma terminal y su deseo antes de morir es ir a Ushuaia. Adriana hace todo lo que puede por ayudar a su hermana, pero el dinero que hay es poco. Martín es un vagabundo que deambula por el barrio haciendo trabajos para conseguir algo de dinero para subsistir. También tiene un acordeón con el que saca algunas monedas. Conoce a Adriana y se hacen gracia. Adriana lo invita a su casa, y allí Martín también conoce a Laura. Con la que también se hace gracia. Martín echa una mano a las chicas para conseguir dinero, pero no es suficiente. Para colmo, el jefe de Adriana, que había prometido un adelanto, sufre un robo y no va a poder cumplir. Pero al final todo se termina arreglando porque él mismo les presta su coche para que bajen al sur.  (Los últimos minutos son de ellas bajando y al final solo vemos a Adriana)

Inmortal ad Vitam 2004, de Enki Bilal
Es una película de animación con personajes pseudo reales. Estamos en un futuro ya no tan lejano, dos mil noventa y cinco, en New York. Todo el mundo aquí es un mutante, a base de injertos que los van transformando para alargar su vida. Hay una gran compañía que se encarga de eso, y de hacer avanzar la ciencia en ese sentido a fuerza de experimentos con seres vivos de toda la galaxia.
Sobre la ciudad se ha posado una pirámide flotante. No saben qué es. Nosotros sí. El dios Horus ha sido condenado a dejar de existir, y le han dado 7 días para echar un último vistazo a la humanidad que él ayudó a crear. El tío tiene la intención de procrear y busca a una mujer en concreto, Jill, que le sirva de asiento de su semilla. También necesita un cuerpo en el que introducirse, y ese va a ser Nikopol. Jill viene de algún otro lugar, pero da la impresión de haber sido creada nuevecita, a juzgar por lo que descubre la doctora Elma Turner que la estudia, como fenómeno extraño que es.
Jill se trata con un tal John, un tipo misterioso que está en el secreto de la procedencia de Jill y su destino, convertirse en humana. Nosotros sabemos que el objeto es que de nacimiento a la nueva criatura de Horus, es decir, un dios.
En cuanto a Nikopol, es un tipo que luchó contra la introducción discriminada de las mutaciones en el ser humano. Lo detuvieron y lo encarcelaron hace treinta años. Un año antes de cumplir su condena hubo un accidente y su cápsula, donde permanecía congelado, cayó de la prisión flotante. Precisamente porque aún conserva un cuerpo límpio, de hace treinta años, es que lo usó Horus para engendrar en Jill.
Por otra parte Nikopol tiene enemigos en el gobierno, él conoce los tejemanejes del gobernador, asi que este intenta matarlo lanzando en su busca un monstruo incontrolable, que al final tiene que matar nuestro amigo Horus.
Hay una historia de unos asesinatos en serie que yo no he percibido que se resuelva. La gente de pronto estalla de dentro hacia afuera. Pero no creen que sea casual, y por eso consideran que es un asesino en serie.

20000 besos, 2013, de Sebastián de Caro
Películas de chicos y chicas. Un tipo se enamora de su compañera de trabajo, cuyo jefe les ha pedido que trabajen juntos para idear maneras de dinamizar la oficina. La chica es bastante más joven que el tio, el cual, a pesar de todo su conocimiento formalizado acerca de las mujeres, que sus c compañeros de farra respetan, se enamora de ella. Obviamente, ella no tiene nada que ver con él, es otro mundo, y la cosa no acaba cuajando.

Demolition (2015), americana, de Jean-marc Valle

Un tipo pierde a su mujer en un accidente automovilístico. Entonces empieza a hacer cosas raras. Duda de si en verdad quería a su mujer. Le da por demoler su casa. El día de la muerte de su mujer intentó sacar un producto de una máquina expendedora, esta se trabó. Decidió escribirle a la compañía una carta de reclamación que se convirtiéron en varias cartas sucesivas contándo sus circunstancias desde que había muerto su mujer. Lo que pensaba, cómo se sentía. Sus relaciones con la gente. Una mujer de la compañía se pone en contacto con él y traban una relación. Esta mujer, además tiene un hijo con el que Davis se lleva muy bien. El chico está en la adolescencia y aún no hay tomado una opción sexual.  Hacia el final de la película, después de unos hechos violentos: el novio de la mujer le pega una paliza y el chico también recibe una paliza una noche que sale de juerga, Davies parece recuperarse.
La película recuerda un poco a El club de la lucha.

El frasco, 2008, argentina, de Alberto Lecchi. Con Darío Grandinetti.
Juan Pérez es un conductor de autobús, tiene un cierto aire ausente, por eso le llaman El Mudo. Le gusta una maestra del pueblo. Ella le encarga que lleve un frasco a la ciudad, a un médico. Pero él rompe el frasco por el camino y lo sustituye por uno con su propia orina. Resulta que el análisis da que supuestamente ella es diabética, aunque el sabe, ahora, que el diabético es él. Ella se enfada con él. Pero él le pide perdón y todo se soluciona.
Me gusta Grandinetti y cualquier cosa que haga me parece bién.
Me gustó la canción final que es de no sé qué de rolando


Absolutamente todo, 2015, Absolutly anything, Reino Unido, de Terry Jones... vaya, uno de los Monty Python
Un tío es designado por una confederación de extraterrestres para que disponga de poderes absolutas, con el fin de, observando qué es lo que hace con ellos, decidir si destruyen la Tierra o no. El principal objetivo del tío es básicamente ligarse a la chica buenorra de la que está enamorado. Lo único que me gustó de la película, que no deja de ser entretenida, es cuando el perro habla.

1408 de un tal Hafströn, Norteamericana.
Michael es un periodista que se dedica a ir a los hoteles con fantasmas y luego escribir libros recomendandolos o rechazándolos.
Un día recibe una postal que simplemente le dice que no vaya a la habitación 1408 del hotel Dolphine, en Nueva York
Así que va al hotel y pide esa habitación. El gerente le previene del peligro, le da documentación sobre todos los casos de muerte, violenta y presuntamente natural, que han coincidido en esa habitación. Michael insiste.
Entra en la habitación y al principio no pasa nada.  Pero de pronto.


miércoles, 5 de octubre de 2016


¿No te ha pasado que cuando te has visto insistiendo e insistiendo, de repente te preguntas si el deseo de tenerlo en verdad se corresponde con tanto esfuerzo... y sospechas que no?

martes, 4 de octubre de 2016

Y si vivir...

Quiero mantener, al menos, la duda de que la vida no se detiene en este mero ejercicio de supervivencia material. Que puede haber progreso. Pero, ¿qué clase de progreso?, ¿individual?
¿Y si no fuera un progreso individual, si para seguir ese proceso yo tuviera que extinguirme como yo, me seguiría interesando?
¿Y si resultase que, en efecto, hubiera tal propósito de progreso de la vida, pero ese progreso no fuera de los individuos sino de las sociedades? ¿Y si para que ese progreso fuera factible hubiera que extinguir la individualidad en cada individuo? ¿Y si las religiones orientales tuvieran razón en su insistencia en hacer desaparecer el yo o identidad personal y fundirse con eso que llaman el todo?
¿Y si las hormigas, las abejas, los bosques y selvas, paradigmas todos ellos de sistemas organizados y equilibrados, y sobre todo desindividualizados, estuvieran, en ese hipotético progreso de la vida, mucho más avanzados que nosotros?
¿Está progresando verdaderamente nuestra sociedad humana? ¿A tener móviles y conocer cada vez más profundamente el átomo, planear poblar otros planetas, que todo el mundo tenga un automóvil, la televisión, internet, pero las guerras de religión, la destrucción de los bosques y selvas para plantar vacas o forraje para combustible ecológico, la destrucción del suelo para extraer petróleo, la contaminación multada ridículamente en comparación con los beneficios, el interés bancario, la especulación monetaria (sin inversión productiva), etc, etc, etc..., le podemos llamar progreso?
Yo percibo todo esto, simplemente, como un complicadísimo ejercicio de supervivencia. No hay nada ahí que no tenga que ver con el miedo a morir,  no a la muerte, sino a morir, a simplemente dejar de vivir, pero no a progresar en la vida. Pero no a comprender. Simplemente a soslayar el absurdo del hecho de vivir. Vivimos. Y hay que llenar el tiempo mientras eso ocurre. Y ya está.
¿Es solo eso? Como digo, me gusta mantener la duda.

lunes, 3 de octubre de 2016

Creer

Creer es lo que te impulsa a moverte. Si no crees en que puedas conseguirlo, o que conseguirlo signifique algo, para qué te vas a mover. Pero sabes que tienes que moverte, tienes que hacer; necesitas el doble de esfuerzo racional para moverte si no crees. Tienes que imponerte el movimiento por razón, porque no sientes el impulso interior que otros, los que creen, sienten. Tienes siempre la sensación de que te mueves a desgana, contra el viento.

Creer o no creer es como una glándula. Los hay que tienen un exceso de segregación y creen siempre en algo, en todo, en cualquier cosa, y más en sí mismos. Porque creer es creer en sí mismo, en que se tiene razón. Y por eso van siempre hacia adelante. No siempre el mismo adelante, porque, como seres humanos, cambian de opinión cada dos por tres, pero cada vez es absoluta, única, inalterable.

En cambio, los que tienen la glándula seca no creen, sobre todo en sí mismos, ni en nada. Sí, saben que puede que estén equivocados y esa duda permanente les obliga a imponerse la acción. Pero es una acción penosa, siempre cuesta arriba, a desgana. ¿Y por qué no caen y se dejan? No sé, tal vez intuyen que hay un mundo más allá de esa niebla en la que andan metidos y que si caminan lo suficiente, en cualquier dirección, terminarán por salir a un día luminoso. Pero a lo peor no.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Probando la tinta roja

Y, sobretodo, no mueras, vive.
Porque tu vida alimenta muchas raíces.
Pero no vivas para que ellas vivan,
sino vivir de verdad
porque sí,
porque cualquier otra cosa
también, pero esta es ahora;
esa es la clase de vida
que da sabia buena.

viernes, 23 de septiembre de 2016

La lengua de Wittgenstein

Ayer me tropecé la frase, leyendo a Joan Margarit: De lo que no
La lengua de Wittgenstein
se puede hablar, hay que callar
, dicen que dijo o escribió Wittgenstein. Lo citan mucho, pero, hasta ahora nunca se me había ocurrido pensar qué es lo que significa.  Y, pensándolo, descubro que puede significar varias cosas. ¿A qué se refería el filósofo?

Lo primero que me pregunto es: ¿por qué no se va a poder hablar de algo?
Ahora mismo encuentro tres razones: por imposibilidad, por prohibición o por desconocimiento.

Si es por imposibilidad, es decir, si es porque eso de lo que no se puede hablar es porque resulta imposible describirlo con palabras, entonces cualquier alusión a ello resulta un juego inútil, una mera construcción verbal huera. No es que haya que callar es que es imposible hablar. Así que, lo de que haya que callar no resulta una orden sino una consecuencia de que simplemente es imposible hablar de ello.

Sin embargo si es por prohibición, no te está permitido hablar de determinadas cosas y por lo tanto te ordeno que calles. La frase no va más allá. Uno imagina a un dictador dictando la orden, de esto se puede hablar, de esto otro no, que se cumpla. No sé por qué me viene a la mente una anécdota sobre Milton Nacimento, un cantante brasileño que se hizo famoso por sus tarareos. ¿Y por qué tararea usted?, le preguntaron. Pues porque el gobierno me tenía prohibido que cantara esa canción, así que decidí tararearla. Era una forma de hablar sin palabras, que invocaba en la mente de los oyentes, que ya conocían la canción y las palabras prohibidas, esas palabras. Y aún en los que no las conocían, pues la importancia de aquellas palabras estaba en la rebeldía que contenían y no ellas mismas, y el tarareo despertaba en ellos esa rebelión que era lo que pretendían hacer las palabras explícitas.

Por último está el desconocimiento. Si lo desconoces, ¿cómo vas a encontrar palabras para describirlo? Si aún así te empeñas en hablar, necesariamente no estás hablando de ello, sino de otra cosa. Esto es equivalente a empeñarte en hablar de algo de lo que es imposible hablar. Si hablas, es de otra cosa, necesariamente.

¿Qué nos enseña entonces la frase de Wittgenstein?, supongo que lo que nos quiere decir es que no andemos perdiendo el tiempo en hablar de lo que no se puede hablar, sea por imposibilidad, sea por desconocimiento. Si hablar de ello no aporta ningún beneficio, ningún progreso, mejor gastemos nuestras fuerzas en otra cosa.

Este Wittgenstein tenía una especie de fijación con lo de las palabras. Yo no lo he leído nunca, apenas estas dos o tres citas sé de él. Pero otra cita es muy reveladora.

La filosofía es una lucha contra el embrujamiento de nuestra inteligencia mediante el uso del lenguaje

 y aún una tercera:

 “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo

La de arriba parece prevenirnos contra el lenguaje y la construcción en la que su uso nos hace vivir. En cambio en la de abajo creo entender que esa construcción es precisamente a lo que podemos llamar mundo, y mas allá de ella, es decir, todo eso que pudiera existir fuera y que no podemos expresar con lenguaje, no existe para nosotros.

No acabo de comprender si este hombre cree que hay mas mundo pero a nosotros, seres alenguajados, nos resulta imposible acceder a él y por lo tanto no deberíamos andar preocupándonos  por ello, o, por el contrario, no cree que haya más mundo, sino que la demostración de la inexistencia de algo es la imposibilidad de abarcarlo con el lenguaje.

Supongo que alguna vez tendré que leerlo más allá de estos titulares para salir de dudas. O preguntarle a alguien que sepa. 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

En una ciudad extraña

Caminé por la acera de aquel barrio desconocido, medio a oscuras, con cierto temor, aunque aún con la seguridad de no haberme perdido. En cuanto alcance aquella esquina seguro que veo la torre que me servirá de referencia para llegar al hotel.
Alcancé la esquina y doblé, pero era un callejón sin apenas iluminación. Al fondo una lucecita. Avancé sin mucha decisión. La lucecita era la de una farola amarillenta. El callejón terminaba en un muro. Al pie del muro algo se movía. Me acerqué.
Había dos ratas sentadas a una mesa, una frente a la otra, ante sendos platos pequeñitos que contenían..., comida debía ser, porque con las patitas delanteras manejaban unos diminutos cubiertos que utilizaban para seleccionar y cortar la comida, que se llevaban luego a la boca mientras se miraban una a la otra y hacían ruiditos chuiiic chuiiic chuiiic.
Cuando notaron mi presencia quedaron detenidas, como congeladas mirando hacia mí. Una con una patita en el aire sosteniendo aún el cubierto en el acto de llevárselo a la boca, con un trocito de algo pinchado en él. La otra con ambas patitas sobre la mesa, una de ellas muy cerca de un trozo de pan. Hasta la vela pareció congelarse en su danza de fuego.
Retrocedí muy muy despacito.

martes, 20 de septiembre de 2016

Cartas de amor de una butifarra.



Estoy sentado en un probador de palanganas. Butifarras desnudas pasan a un lado y a otro intercambiándose ascos, sonrisas, felpudos, empujones. Me ignoran. No les importa mi presencia pese a que estoy cantando también. Yo no me pruebo nada, sólo miro y una estúpida sonrisa ilustra mi regocijo interior. Mi regocijo exterior resulta evidente. De pronto perciben la evidencia y se reúnen en torno a mí.
 Ahora sonrío abiertamente sin asomo de pudor. Encajo sus burlas y participo de sus toqueteos. Estiro una mano y palpo un camión, aprovecho para besar un reverendo que pasa junto a mi boca, agarro una libélula y un grácil mondongo se me viene encima.
Una mano curiosa comprueba la rigidez de mi zapato. Otra vierte una lluvia de talco sobre él y lo convierte en un extraño muñeco de nieve. Se impone el silencio mientras observan el efecto. Una se adelanta y, colocándose a horcajadas, funde lentamente mi pensamiento con el suyo. Me mira mientras se balancea lentamente. Cierro los ojos. Recibo un pelotazo. Siento que la pimienta se incorpora y no trato de detenerla.  Al momento es sustituida por otra. Y más tarde por otra más. Me voy dentro de la quinta corbata que monta sobre mí. Es un manglar pausado y eterno. La pimienta me premia con un largo pelotazo y se retiran. Luego vienen con agua caliente y esponjas  me lavan todo el mondongo con mucha suavidad. Me untan con excrementos perfumados y me dan patadas. Después me quedo dormido.

Otros relatos del autor:
Momentos en la vida de una palangana.
La inefable y por ello escrita historia de un pepinillo.
Memorias de una sartén.
Vida y hechos del plafón del comedor.
Inquietudes y aventuras de un mosquito en la sopa.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Madre e hijo

¡Qué miedo tengo, mamá!
Nada temas, hijo mío; nada temas.
¿Por qué?
¿Por qué, qué?
Por qué no he de temer nada.
Porque yo estoy aquí.
¿Y eso cómo me va a quitar el miedo?
Te protegeré de todo peligro.
Y si el peligro es muy grande.
También.
¿Tú no tienes miedo?
Cuando estoy sola, sí. Pero no cuando estoy contigo.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Y si

¿Y si esas desapariciones misteriosas de personas de las que nunca más se vuelve a saber se deben a que, por simple azar, por que sí o por causas tan ramificadamente complejas que resultan imposible de rastrear hasta un origen, todas y cada una de las partículas elementales, atómicas, que la componen sufren una repentina mutación que hace que en vez de sentir la fuerza gravitatoria como atractiva la sientan como repulsiva por lo cual esas personas serían expulsadas de la Tierra y lanzadas al espacio exterior  en donde sus cuerpos inertes se proyectarían fuera del sistema planetario debido al empuje de la fuerza gravitaroria del sol y luego, debido a la conjunción de fuerzas gravitatorias de estrellas y planetas que se irían encontrando, vagarían de un lugar a otro hasta ser expulsados completamente del universo? ¿eh?

martes, 23 de agosto de 2016

Qué tontería, si nunca vas a volver

Cuando uno escribe "ya no te espero", 
es que sigue esperando. Cuando escribe 
"ya te olvidé", es que aún recuerda. 
Cuando dice, "todavía", es que nunca. 
Porque todavía no cabe en siempre. 

Pero nada es como se dice y esto tampoco,
y aunque espero, ya no es tu regreso
y aunque recuerdo, ya no eres tú.
Y aunque aún me niego al todavía,
mi siempre es muy distinto al de antes.

Cuando vuelvas me encontrarás,
pero, como la Penélope de aquella canción,
me costará reconocerte, encajar tu fantasma
en la figura que me muestres tras los años
de silencio y de ausencia, de otra vida.

miércoles, 27 de julio de 2016

Un largo día o Las desventuras de la virtud.

Un largo día o Las desventuras de la virtud.


Estaba curioseando por el facebook para distraer mis remordimientos porque no me decidía a terminar de papelear un asunto importante que el lunes debía estar ya dispuesto –tengo excusas: es viernes, no está el jefe, tengo resaca, es julio, y me excedí con el bocadillo del desayuno– cuando, de pronto, me salta un mensaje privado. Mayúsculas, infinidad de signos de admiración, un icono con los ojillos en espiral, la boca abierta, la lengua afuera y gotas de baba salpicándole: quiero tenerte entre mis piernas, ahora.
Yo, que soy de natural desconfiado, respondí: “¿me está usted llamando caballo, desconocida?”
Ella no se amilanó. “!!!veeen yaaaaa¡¡¡”.
No soy fácil de convencer. “No, no te conozco y soy muy cobarde”, pero por si acaso sea verdad: “bueno, vale, paso por casa, cojo la viagra y salgo pitando”. Respuesta: “yo tengo, no tardes”, y me suelta una dirección que anoto. Salgo a toda prisa no sea que el pánico me encole el culo al asiento y decida seguir trabajando.
...
Me abrió la puerta en pelotas  y me metió una pastilla en la boca sin decir nada. Me la tragué sin nada comprobar. Me arrastró hasta su cuarto y me fue rompiendo botones, tirando de cinturón. Antes de que me hiciera un cristo la ropa la ayudé sin romper nada más. La besé, la lamí, la mordí, me mordió, besó y lamió. Chupó, estiró, lamió, y aquello no subía. Me echó.

Mientras bajaba la escalera, me vestía. Y mientras me vestía iba notando el efecto de la pastilla. Me entró diarrea. Antes de llegar al portal ya me había cagado.

No podía hacer nada, salvo caminar con dignidad hasta el aparcamiento subterráneo. En el baño me aseé lo mejor que pude y lavé los pantalones lo mejor que pude. Los calzoncillos los tiré en la papelera. Mientras lavaba y lavaba empecé a notar el otro efecto de la pastilla. Un señor entró y se asustó al verme empalmado, medio desnudo, literalmente, lavando los pantalones en el lavamanos.

Regresó con el vigilante. Ambos malencarados. Me puse los pantalones mojados, di mis explicaciones, pagué el parquín y huí hacia el coche. En el coche me abrí la bragueta porque me molestaba la erección dentro de los pantalones mojados.

Volví al despacho, que a aquella hora estaba vacío. Entré por el garaje sin problemas de que nadie pudiera verme. Con la polla empalmada, durísima, dolorida, por fuera del pantalón.

Olvidé las cámaras de seguridad

Ya en el despacho. Tratando de serenarme. Suena el teléfono. El vigilante de guardia, con voz insinuante, me pregunta si puede “achuparme en algo”, literalmente. No comprendo...hasta que me miro la polla que me mira también a mí, insistente. “No, gracias”. Empiezo a masturbarme.

El semen sale disparado, me mancha la cara y algunos papeles importantes que tengo encima de la mesa, pero la erección no se baja.

En el sótano hay unos vestuarios con duchas. Bajo, me desnudo y me ducho con agua fría. Vuelvo a lavar los pantalones con una pastilla de jabón que alguien ha dejado. Oigo pasos.

Es el vigilante. Me pregunta, con apariencia seria, profesional. Le explico. No deja de mirarme la polla. “voy a tener que dar parte”, “¿es necesario?”.

Se lo traga todo y me manosea el culo y los huevos. Se ha desnudado completamente, “para no manchar el uniforme”. Lo ha doblado y colocado pulcramente en la taquilla. Se unta el culo con jabón mientras dice: “me va a costar un poco borrar el vídeo de la cámara en cuestión”. Me duele la polla.

Afortunadamente no insiste en que lo bese.

Saciado, hasta se porta bien. Me deja su ropa de calle. “Puedo volver a casa en uniforme”. Me confirma que es imposible borrar el vídeo de las cámaras. Sigo empalmado.

Llego a casa. Mi mujer está mirando la televisión. Me cambio de ropa antes de saludarla. Un último intento con agua fría. Es julio, agua templada.  Me duele.

Me siento junto a ella. Disimulo, pero me descubre. Tengo una mano sobre su muslo. “Este huevito quiere sal”, y me tienta la polla. Se sorprende. Se excita. Se inclina. No estoy muy colaborativo, me duele.

Después de un rato suspiro porque lo deja. Pero no. Se desviste, se coloca encima de mí. Se sienta... Mano de santo, noto cómo se apaga como al soplo una vela. Ella queda con gesto de desilusión profunda. “Lo siento”, miento hipócritamente. “Tómate una pastilla”, sugiere ella. 

viernes, 15 de julio de 2016

¡Tengo tetas!

Se despierta con ganas de orinar. Un fastidio, porque ya está a punto de sonar el radio despertador. Pero le desagrada permanecer en la cama con esa presión en la vejiga. Se levanta, va al baño y se sienta después de bajarse el pantalón del pijama. Espera, luego se levanta otra vez, se sube el pantalón y vuelve a la cama. Justo en ese momento empieza a sonar la radio. Música clásica. Ya es la hora de levantarse. Aún así no se resiste a entrar de nuevo entre las sábanas, un minuto, dos a lo sumo. Resignado se levanta otra vez a poner el café, a toda prisa, para volver a la cama durante los diez minutos que tarda en hacerse. Hoy no hay obstáculos, el bote del café está lleno, la cafetera está fregada, la vasija de agua está llena, la operación se hace sin problemas y en menos de cinco minutos ya está otra vez con la sábana hasta la barbilla. Le envuelve un duermevela delicioso con música clásica suave de fondo. Alguna ensoñación pasa volando. Recuerda a un tío buenorro que vio  ayer por la calle y se sorprende, ya estoy con mis veleidades gais, se dice, y sigue duermevelando intentando recordar alguna tía buenorra para compensar. Entre unas cosas, el calorcito de las sábanas, y otras, no sé qué ocurrencias en el subconsciente, le entra un cosquilleo y se arrima a la mujer. La mujer ronronea, un poco roncamente. Le busca las tetas y no se las encuentra, debe estar vuelta de espaldas. Tantea hacia la cara. Allí está la cara, ¿dónde están las tetas? Vuelve a bajar y explora. ¡No están! Baja más abajo ...¡dios, qué es esto! Da un respingo y salta de la cama. En el lugar de su mujer hay un tío. La mujer o el tío se despierta con el alarido que él ha dado. ¡Qué te pasa!, le pregunta sorprendormido. ¿Cómo que qué me pasa? ¡Tienes polla! ¡Pues claro que tengo polla!, ¿que has estado soñando? Y se incorpora en la cama; en efecto no tiene tetas. Es ella, es su cara. Aunque con un corte de pelo algo extraño. Y una forma no del todo reconocible. Es ella. Y esa voz, es la suya, pero no... no es la suya. ¿Qué te ha pasado? ¿Qué me ha pasado con qué? ¿Tengo algo en la cara? Y se tantea. Eres un tío, ¿no te das cuenta?, ¡eres un hombre! ¡Vaya por dios!, al fin te das cuenta después de veinte años! ¿Qué dices? Pues claro que soy un hombre, ¿qué querías que fuera?
Entonces él se calla. En confusión. En confusión de no estar en confusión, de parecerle todo aquello, tan confuso, normal. Poco a poco le va subiendo algo por el estómago, una intuición. Da otro grito y corre al baño. Enciende la luz. Allí está, en el espejo. Él es ella. Ahí están sus tetas. Ahí su cara, tan poco agraciada. Ahí su desastre de pelo. ...Ahí su coño. ¡Joder!, soy una mujer. ¿Pero qué es lo que has estado soñando? Sí que te ha dado fuerte. ¡Soy una mujer! Desde hace cincuenta años, querida. Y no de las peores. Trata él de consolarla. Se acerca, la abraza por detrás. ¿Has estado soñando que eras un hombre?, ¡qué gracioso! ¡Ayer yo era un hombre! Bueno, no puedo confirmarlo exactamente, ni antes de ayer, ni desde hace por lo menos un mes, pero si tú lo dices. Esto no puede ser. Se moja la cara. Se vuelve a mirar en el espejo. Él la abraza, le hace darse la vuelta. Cariño, ¿tú no estarás dormida todavía, verdad? ¿Estarás sonámbula? Y le da unos golpecitos en la cara. Ella se enfada. ¡Déjame! Él comprende que está seriamente preocupada. Tranquilízate, mujer. Habrá sido un sueño muy profundo. Voy a por el café. Quédate un rato ahí sentada a ver si se te pasa. Y se va a la cocina. Ella lo oye trastear con tazas, vasos, cucharas. Se va apaciguando. Comprendiendo. Debe haber sido un sueño. No. Imposible creer que todo lo que recuerdo haya sido un sueño. Toda una vida. Y de pronto, ahora soy mujer. Y, al parecer, es lo que he sido siempre. ¿Qué está pasando? Él regresa de la cocina. ¿Mejor? Cara de preocupación ahora. Venga. Tómate esto. Te traigo una aspirina. No sé para qué. La aspirina sirve para todo. ¿Estás más tranquila? Ella se acuerda de la niña. ¿Seguirá arriba? Sin decir nada, pero con serenidad, deja el café sobre la bandeja y sube a comprobar. En efecto, allí sigue. Todo sigue igual. Exactamente igual. Hasta la copa que dejó anoche sobre la mesita frente al televisor. Todo sigue igual salvo este pequeño detalle. Ayer ella era un hombre. Ayer él era una mujer. Pero él no parece haber notado absolutamente nada. Solo ella percibe esta transformación. ¿Cómo habrá podido suceder? Es imposible. Tiene que haber sido un sueño. Regresa al cuarto. Él se toma el café distraídamente. Cuando ella llega la mira. ¿Ya estás bien? Sí, sí. ¿vaya sueño, eh?, disimula ella. Y se sienta junto a él. Coge la taza y continúa bebiéndose el café. Él le echa el brazo por encima y la besa. Ella siente el beso con extrañeza. Raro. Entonces da otro respingo. Se lleva las manos al pecho. ¡Tengo tetas!
No tiene buena letra, pero se entiende el texto