No tengo sueños
No tengo orgullo
No tengo culpas que expiar
No tengo obligaciones
No tengo recuerdos
No tengo risas que refresquen mi cara
No tengo osadía
No tengo sueños
No tengo orgullo
No tengo culpas que expiar
No tengo obligaciones
No tengo recuerdos
No tengo risas que refresquen mi cara
No tengo osadía
Una vez las bauticé. Mercedes y Celinda. Mercedes era la mayor y Celinda la pequeña. Viven en ese tiempo indeterminado en esa casita de campo con muchas gallinas, patos y palomas. Fíjate cómo Mercedes mira a una distancia infinita y sonríe vágamente. Celinda se protege de las palomas un poquitín, sólo un poquitín asustada, pero también sonríe plácidamente. Tal vez la madre está adentro haciendo el pan. Me gusta esa casa que apenas se adivina. Un poco apartada del pueblo. Ese patio de tierra. Tal vez es por la tarde.CELINDA: ¿En qué piensas?
MERCEDES: ...
CELINDA: ¡Mercedes! ...¡ay, estas palomas!
MERCEDES: ¿qué?
CELINDA: ¿En qué estabas pensando?, te has quedado alelada.
MERCEDES: No, en nada, (suspira)
CELINDA:¡ Ay, mi niña, pareces boba!
MERCEDES: ¿Has... has imaginado alguna vez cómo sería salir de aquí?
CELINDA: ¿De aquí, de donde?
MERCEDES: De la foto, mujer, de dónde va a ser
CELINDA: ¿qué foto?
MERCEDES: ¿Qué foto, qué foto? ¿No sabes que estamos en una foto? ¿No te das cuenta de que llevas años con el brazo levantado, que esas palomas nunca terminan de bajar, que nunca entramos en casa, si es que esa es nuestra casa, a pesar de que ya le hemos echado el grano a las aves?
CELINDA: ¿Qué te pasa, Mercedes, estás loca? ¿De qué estás hablando?
MERCEDES: ¿Qué edad tienes, Celinda?
CELINDA: No se, cinco años.
MERCEDES: ¿Y te parece normal que una niña de cinco años hable como tú?
CELINDA: ¿Qué tiene de malo cómo hablo?
MERCEDES: Eres imposible, Celinda.
CELINDA: Estás muy rara, Mercedes, ¡ay! ¡estas palomas!
"Reconoció, sin embargo, que sin duda parecía un golpe cuando los soldados se llevaron en pijama a Zelaya y lo trasladaron a Costa Rica."
"Con la influencia del dinero y la propaganda izquierdista se ha hecho una imagen falsa internacional de Honduras, la que estamos dispuestos a contrarrestar", es decir, la izquierda con dinero está dando mala publicidad al país. Realmente Honduras es un país peculiar, no solo por su constitución sino porque es la izquierda la que tiene el dinero.
" Las observaciones de Clinton reflejan la compleja situación en Honduras, donde el Congreso votó por unanimidad deponer a Zelaya después de haber sido desplazado por la fuerza."
"En ese período, el FIHS desplegó una importante obra social, reconstruyendo carreteras, edificios, acueductos y otras obras públicas, en un proceso en que las comunidades mismas, reunidas en cabildos, definían sus prioridades.
Zelaya, que enarbola este concepto de participación con el nombre de "poder ciudadano", ha tratado de llevarlo a la administración pública junto a una política de transparencia."
"El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, es un terrateniente ligado a sectores conservadores, educado en exclusivos colegios religiosos, que giró a la izquierda una vez en el poder al incorporar a su país a la Alternativa Bolivariana de las Américas (AL BA)."
Si esto de Honduras es un golpe de Estado, es un golpe bien raro. El presidente Manuel Zelaya seguía este viernes en la Casa Presidencial, arropado por un reducido grupo de leales vestidos con camisetas rojas, pero cada vez más solo, abandonado ya por el Parlamento, la Corte Suprema, el Tribunal Supremo Electoral y hasta su propio partido. Por su parte, el jefe del Estado Mayor, el general Romeo Vásquez, también seguía en su puesto de mando, negándose a acatar su destitución, anunciada por el presidente el miércoles.
"Nosotros estamos aquí cumpliendo órdenes". ¿Del presidente Zelaya o del general Vásquez? "De la autoridad, siempre de la autoridad". ¿Pero quién es la autoridad en estos momentos...? El militar se sonríe, baja la voz y en tono de guasa responde: "Si usted consigue enterarse, no se olvide de decírmelo".
Así las cosas, Honduras se encontraba en el limbo. Recuperándose del susto del jueves y pendiente de lo que pueda suceder el domingo, porque el presidente Zelaya mantiene su convocatoria para el referéndum del domingo. Ante la negativa del Ejército, será la policía quien vele por el desarrollo de las votaciones. Desde sus respectivos despachos, el presidente y el general se dirigieron a la población. Los dos hablaron de respeto y pronunciaron muchas veces la palabra "patria".
Pero los ciudadanos, a pesar de los mensajes de uno y otro, siguieron encerrados en sus casas, abastecidos de comida y de gasolina, sin abrir sus negocios ni sacar a sus críos a la calle. Tal vez presintiendo, como advertía la letra de aquella vieja canción, que el abuso de esa palabra no es presagio de nada bueno: "Cada vez que dicen patria, pienso en el pueblo y me pongo a temblar".
La educación sigue dando bandazos según quien gobierne, a quién se quiera satisfacer y contra quién se quiera legislar. En unas ocasiones se legisla contra el profesorado. Al que se le tacha de gandul, de poco productivo, al que se le reprochan sus inmejorables – en comparación con las cada vez más infames reformas laborales en el ámbito empresarial -condiciones laborales en términos de vacaciones, horarios y sueldos; y al que se le culpa en exclusiva “¿a quién si no?” de los deplorables resultados – al parecer – que se tienen en las escuelas, institutos y universidades. En otras se legisla a favor de los padres que exigen, sí, una buena educación de los hijos, pero sobre todo que los muchachos estén “recogidos” porque ‘tienen que trabajar y no pueden estar ocupándose de ellos todo el día’. Ahora se ha puesto de moda hablar y preocuparse del “absentismo escolar”. Y qué podemos hacer, se preguntan… no no se preguntan nada, lanzan una propuesta al aire y a ver si cuaja. Nunca una justificación, nunca una reflexión seria previa acerca de cual es el problema y cuales serían posibles soluciones y cómo evaluar su resultado para luego volver a postular nuevas soluciones. Lo “político” es proponer soluciones “al rumbo” y hablar de millones. Nunca de cómo se van a invertir.
Lo cierto es que es hora ya de que se saque la educación de los vaivenes políticos y económicos. Esto exige la convocatoria de un a modo de sínodo – como los de la iglesia – nacional, en el que todas las voces tengan oportunidad de intervenir, en primer lugar para definir de forma precisa el problema, que no es simplemente que los niños ya no quieran estudiar, ni que los profesores sean unos incompetentes que tienen demasiadas vacaciones, ni que la moral y las buenas costumbres – con la abolición de las asignaturas de religión – hayan abandonado la escuela.
Es algo, evidente para todo el mundo, mucho más grande, sin duda demasiado grande para que un solo ministro/consejero y unos cuantos asesores con hijos adultos en colegios extranjeros, puedan abordar. Es algo en lo que debe reflexionar toda la sociedad y no de una manera vaga e imprecisa, sino de forma directa, escribiendo sobre un papel sus impresiones, sus pareceres, y haciendo llegar esos escritos a personas competentes que sepan sacar conclusiones claras de ellos. Conclusiones no basadas en sus propias tendencias o en las consignas de sus grupos ideológicos sino en la fría observación de la realidad y de las opiniones generales comunes. ¿No exponemos todos en el bar, en la cola del mercado o mientras esperamos a nuestros hijos a la puerta del colegio soluciones para la educación – y otros problemas – de este país? ¿Y por qué son estas propuestas menos válidas que las de un tipo que lo único que observa de la realidad es una hoja con estadísticas y cuyo principal objetivo es volver a ganar las siguientes elecciones?