lunes, 20 de marzo de 2017

No mereces compartir mis defectos

Nuestra hambre es vuestra, os la ofrecemos. ¿Qué quiere decir este tipejo, eh?. Déjelo, patrón, es un pobre diablo. ¡Yo no soy un pobre diablo, hijo de la gran puta! Niños, niños, ¿a qué viene todo esto? Asígnale un número y que se marche de mi vista. Si lo vuelvo a ver me sacaré los ojos y se los daré de comer. No me prive de ese placer, patrón. ¡Zorra, ya sé lo que te gusta! A ver, señor, nos estamos alejando del tema. Alabim, alabam, alabimbombam -se menean las masas de carne sin conciencia. Y un espejo espejito negro reflejó la sombra del caimán. Señorita, sepa que no soy el mismo que usted solía escupir, defecar encima, vomitar y hasta orinarse graciosamente. Me he degradado mucho. Los daños no pasan en balde. Y sin embargo se menea usted tan deliciosamente, con un candor y una... cosa. Sáquesela y se la cortaré en lonchas tan finas que no tendrán mitad. ¡Eeeep pa, mi amigo! Si me he excedido en algún momento, ruego me reembolse el remanente. Tengo frío, la cosa no pinta bien, Marqués. Haremos fuego con estas muñequitas. ¡Déjame que te caliente, bribón, pícaro, bellaco! ¡Un alma!, ¡un alma!, ¡mi reino por un alma! Vamos a ver, vamos a ver -una figura simiesca s'aparese derepente frotándose las mano-, ¿algún color de preferencia, género, número, orden, filo? Solo rosas. Gracias. Las que usted tiene. Estamos tan bien así, juntitos. No puedo abrazarte, me cortaron los brazos. Pues bésame. Si no fuera porque tengo cien años, diría que el tiempo pasa como una exhalación. Y además me gusta. Elevemos al cubo esta relación. Tu nombre no es normal. Y tampoco se come. Pero eres la pastilla de jabón de mi vida. Haces que me sienta amada, querida, soñada y un poquito seducida. Pues entonces será mejor que lo dejemos. ¡Oiga! Y todo terminó el mismo día que empezó. La historia de su vida. Ejemplar, una muchacha ejemplar. Sorbe el zumo de la caja de cartón con un guiño pícaro que duele en las pantorrillas. Ella es así, tan inexpresiva como un jamón york. Casi la quería. ¿Y qué le faltó? Corazón. ¿Estaba muerta? Era su único defecto. Aquí tienes, te entrego cincuenta y tres por un lado y diecinueve por el otro. Excúsame pero me llaman de gerencia. ¡Slam! Ocio transgénico, consumir con precaución o bien desaforadamente. Ya no te quiero, Miguel. La osa mariposa fermenta en su estación. De tren o del año o de iglesia o de. ¡Arre, Manuel! Escapan. Se van. Voy corriendo tras ellos pero el polvo me cansa el cuerpo y la luz me penetra la piel y los pies se hunden en el suelo y el aire se adensa como muro. Una música que trae el viento. No sé. No sé. 

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