sábado, 18 de octubre de 2014

Me alegro por ti

Nunca entendí eso de “me alegro por ti”. Perdóname, pero me sonaba a falso y me suena a falso en cualquiera que lo diga. El “por ti” es un pero al me alegro que viene a desmontar su veracidad. No entiendo cómo alguien puede alegrarse por alguien. Cuando yo me alegro me alegro, cuando no me alegro no me alegro. Pero no puedo alegrarme “por alguien” y que otra parte de mí se quede sin alegrarse, que es a lo que eso me suena.  También depende mucho el tono en que se dice. Cuando tú me escribías “me alegro por ti”, no podía escuchar el tono, pero –supongo que prejuicios –el tono que yo le ponía era el mismo que “me importa una mierda”. Lo siento, pero sí, tus ”me alegro por ti” me sonaban a “me importa una mierda yo sigo estando jodida”. Cuando uno de verdad se alegra por alguien simplemente se alegra, se alegra de que a alguien le haya pasado algo, se alegra y ya está. Y si no, no se alegra. Pero ¿alegrarse por la otra persona?, ya lo hace la otra persona, alegrarse ella misma, alégrate tú por ti si te alegra que la otra persona se alegre.

Yo entiendo que es una frase hecha. Entiendo que su propósito es hacer comprender a otro que su felicidad nos alegra o como mínimo una frase de cortesía cuando el otro nos anuncia una buena nueva que le afecta. Pero no sé por qué le he tomado manía a esa frase. Algo en ella me chirría, me parece cínico. Me alegro por ti, no por mí, yo por mí no me alegro. No sé.  Esa consideración de parcialidad de la alegría. La alegría no es numerable, no es partible, no se puede estar medio alegre, ni se puede estar alegre por otra persona y quedarse sin estar alegre por uno. De hecho no se puede estar alegre por unos y por otros no. Ni siquiera se puede estar alegre por uno. Se está simplemente alegre, no hay direccionalidad. Tal vez la frase sea una elisión de algo así como me alegra porque tú estás alegre y tu alegría se me contagia. Pero el tono en el que yo escucho ese “me alegro por ti” es siempre un tono funeral, siempre veo una cara de palo, “me alegro por ti” y la mano fofa y fría. Me alegro por ti y suena a ¡ah!, hasta tú tienes tus ridículas alegrías, y yo qué. En fin. Discúlpame. Todo esto ocurre en mi cabeza. Y ahora que ya no me escuchas, lo saco afuera.

3 comentarios:

  1. Yo asocio ese "Me alegro por ti", con el manido "No eres tú, soy yo"; supongo que este tipo de asociaciones se prestan a ricas interpretaciones por parte de los profesionales de la salud mental.

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  2. Ese "no eres tú, soy yo", merece otra reflexión, en efecto. Aunque yo no he tenido la fortuna de ser receptor de tal amabilidad. No sé por qué -confianza que da uno-, a mí, en las pocas veces que debió emplearse, utilizaron la forma plana: sí, eres tú, eres tú.

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  3. No sé si es mejor que te pisen la autoestima directamente o que te tengan una mal disimulada pena, siempre duele. ¿Muerte o yu-yu?

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