domingo, 9 de junio de 2013

Una silla en la puerta

Y si un día de esos que te quedas despierto hasta altas horas de la madrugada esperando que ocurra no sé qué y escuchando canciones que te golpean el pecho con experiencias de otros que nunca viviste y que si acaso te ocurrieron ni te diste cuenta de que estaban pasando, y si, como digo de pronto amaneciera otro día, no el que debía amanecer en rigor cotidiano, sino otro, como si, de nuevo sin advertirlo, como todo lo que te pasa, hubieras atravesado no sé qué puerta y cuando sale el sol sabes que no eres el que solías ser sino ese otro que has experimentado lejanamente ser durante la noche, y el mundo fuera como lo has presentido mientras  escuchabas las canciones y recuperaras la juventud y las fuerzas –oh, sí– y ya no envejecieras jamás porque has cruzado el umbral …  y luego te acostaras a dormir antes de que eso ocurriera y supieras que otra vez has sido cobarde y has preferido continuar como siempre y lo que haces al día siguiente es sacar una silla a la puerta.

1 comentario:

  1. Muy buena entrada, es un viaje metafísico éste de sacar una silla a la puerta; lástima que después todo siga igual

    me gustó mucho el breve escrito; Riforfo; Gracias!;


    Aquileana :)

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