domingo, 1 de febrero de 2015

Ruy Belo (1933-1978) - Muriel

Muriel
A veces si te acuerdas te buscaba
te retenía te agotaba y si no te perdía
era solo por haberte ya perdido al encontrarte
Nada en el fondo tenía que decirte
y para verte verdaderamente
y en tu visión complacerme
indispensable era evitarte
Era todo tan simple cuando te esperaba
tan disponible como entonces yo estaba
Pero hoy están los papeles están los sucesos
está la gente a mi alrededor está la corbata
Mezclé muchas cosas con tu imagen
Tú eres la misma pero ni imaginas
como cambió aquel que te esperaba
Tú sabes cómo era si supieses cómo es
En una vida tan corta cambié tanto
que es con cierto espanto que en el espejo del mañana
distraído diviso la cara que me queda
después de todo lo que el tiempo se llevó
Tenía una ciudad tenía el nombre de Madrid
estaban las calles las personas el anonimato
los bares los cines los museos
Un día te vi y desde entonces Madrid
si por ventura tiene todavía para mí sentido
es ser solidez que te rodea a ti
Pero el precio que pago por verte
es al verte saber que voy a dejar de verte
soy muy pobre tengo solo por mí
en medio de estas calles y del pan y de los jornales
este sol de enero y algunos amigos más
incluso ahora te veo y al verte no te veo
porque sé que dentro de poco dejaré de verte
Aprendí a ver en mi infancia
vine a saber más tarde la importancia de ese verbo para los griegos
Y pienso que si bach hoy naciese
en vez de componer aquel preludio y fuga en re mayor
que esta misma tarde en un concierto oí
habría concebido aquellos sweet hunters
que esta noche vi en el cine rosales
Te veo ahora te vi ayer y anteayer
y pienso que nunca es bueno decir te veo
si fuese que además de verte sin remedio te perdía
Pero yo decía que te veía aquí y allá
y cuando no te veía dependía
de un momento marcado para verte
Llegaba primero y tenía que esperarte
y antes de que llegases ya estabas allí
en aquel preciso sitio combinado
donde siempre llegabas siempre tarde
aunque antes de llegar ya estuvieses allí
si ausente más presente por la expectativa
Por eso más te veía de lo que ahora teniéndote en frente
Pero sabía y sé que un día no vendrías
que hasta dudaré si estuviste donde estuviste
 o hasta de si exististe o si yo mismo existí
pues en la duda tengo la única certeza
¿Habrá incluso existido el sitio donde estuvimos?
¿aquella hora precisa aquel lugar?
A fuerza de pensar pienso que no
En la mejor de las hipótesis estoy lejos
cualquiera de nosotros habrá tal vez muerto
En el fondo quien nos viese a aquella hora
a la salida del metro de serrano
sensiblemente en frente de aquel bar
podría pensar que éramos reales
puntos materiales de referencia
como los árboles o las farolas
Tal vez pensase que en aquellos encuentros
en que tal vez en el fondo procurásemos
el encuentro profundo con nosotros mismos
habría entre nosotros un verdadero encuentro
como el que apenas tenemos en los encuentros
que vemos entre los otros donde solo al final somos felices
Eso era por ejemplo lo que me sucedía
cuando hace años en las mañanas de roma
entre los pinos aún indecisos
de mi perdido parque de villa borghese
veía a esa mujer y a ese hombre
en aquellos encuentros puntuales
Seguro no serían tan felices como yo en ellos
pues la felicidad para nosotros posible
es siempre la que soñamos que hay en los otros
Hasta que cierto día no sé bien
o no pasé por allí o ellos ya no fueron
nunca más fueron nunca más pasé por allí
Pasamos como todo sin remedio pasa
y un día seguro incluso dudamos
un día no tan distante como pensamos
si estuvimos allí si Madrid existió
Si por lo tanto llegaras tú primero
alguna vez de aquí a algunos años
junto a california veintiuno
que no te asombres de mirar y no verme
Estaré lejos tal vez haya envejecido
Habré incluso tal vez muerto
No te vayas a quedar esperándome
no telefonees no marques el número
el número habrá cambiado la casa será otra
No hagas ni pienses nada vete
tú serás a esa altura joven como ahora
tú serás siempre la misma fresca y joven pura
que inunda de luz los ojos
que exhibe el sosiego de los antiguos templos
y que resiste al tiempo como a la piedra
que ve pasar los días uno por uno
que contempla la sucesión de oscuridad y luz
y asiste al asalto por el sol
De aquel poder que pertenece a la luna
que transfigura en lujo la propia basura
que vive tan leve que ni la buscan las parcas
implacables para los otros
Que aunque todo mude nunca muda
o si mudase que no se acuerde de morir
o que al fin muera pero que no me decepcione
Decía que al llegar si mirases y no me vieses
no piense o hagas nada vete
yo no te hago falta no tiene sentido
esperar por quien tal vez haya muerto
o ni siquiera tal vez haya existido.

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